Produce rabia en el corazón, como el título del libro de la ex rehén Íngrid Betancourt, que los medios y ciertos sectores de la sociedad se empeñen en mostrar a las universidades públicas como campamentos guerrilleros. A lo mejor tras su campaña subyace el interés de que la educación superior pase a manos privadas, y que sólo tengan acceso a ellas los más pudientes. Así se perpetuaría el statu quo de una pequeña minoría privilegiada y rica tomando las riendas del país. Aunque claro, siempre está la opción de que el padre empeñe hasta los calzones para pagar el crédito del Icetex que le permitió a su vástago hacer una carrera de pregrado.
Pero para desgracia de sus detractores, las universidades a cargo del Estado que ofrecen educación subsidiada no son un favor o una limosna, sino un derecho. Una posibilidad para democratizar el acceso a la educación, para cultivar la mente y prepararse profesionalmente sin que ello signifique quedar en la ruina. No es justo que la posibilidad de ser profesional le esté vedada al que no tenga los cinco o seis millones que cuesta un semestre en una universidad privada. Ni qué decir de los otros servicios que una universidad como la del Valle ofrece a sus estudiantes: servicio médico de calidad que saca en apuros al que no quiera enfrentarse a la ineficiencia de las EPS; o la posibilidad de almorzar a un costo ínfimo.
Por supuesto que las universidades padecen problemáticas que no se deben desconocer. Constantes paros y suspensiones en el calendario académico y actos que se salen de proporción como el cometido por encapuchados de la Universidad Surcolombiana que incineraron vivos a miembros del Esmad. La violencia y los actos de sevicia que van en contravía de la razón de ser de un alma máter son condenables. Pero causa una honda molestia que los medios y la sociedad, así como linchan públicamente a las universidades por estos actos vergonzosos, no condenaron -y ni siquiera mencionaron- el asesinato dentro del campus de Univalle del estudiante Jhonny Silva presuntamente a manos del Esmad.
Son muchos los temores que genera la reforma a la Ley 30 que ha propuesto el Gobierno Nacional. Produce molestia que para obtener financiación para una investigación sea preciso que ésta genere lucro. En pocas palabras miles de proyectos de investigación se quedarán sin posibilidad de desarrollarse por no ser rentables. En ese orden de ideas, no está lejos el día en que clausuren carreras como litetatura, sociología, filosofía, música, artes plásticas, canto lírico, porque no tienen fácil anclaje en el aparato productivo. Ya nos impusieron un ecaes que atenta contra la libertad de cátedra porque estandariza los criterios para evaluar la educación. Por ejemplo, cuando hice el ecaes de mi carreras abundaban preguntas sobre comunicación organizacional; en pocas palabras si la Escuela de Comunicación Social de Univalle quiere ser competitiva, deberá sacrificar alguna de sus materias para enseñar comunicación empresarial, así esa asignatura no tenga nada qué ver con su filosofía. Y ahora quieren abrir la puerta al sector privado para que invierta en las universidades públicas, lo cual está muy bien, pero queda la duda: ¿qué condicionamientos ideológicos, políticos y económicos acarreará ese apoyo?
De cualquier manera no se puede esperar mucho de una ministra de educación que venía de presidir una cámara de comercio. Al gobierno le interesa mucho gerenciar bien la educación pública y administrar los cuatro pesos que le da, pero muy poco su dimensión académica y pedagógica.
jueves, 7 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
El odio a la madre
Una lesbiana que es desnudada y violada salvajemente. La agresividad cristalizada en un falo que destruye. El odio que se refleja en unas imagenes asquerosas que se niegan a abandonar una mente. No existe una fuerza capaz de hacerles frente, una indignación avasalladora que opaque esas imagenes nauseabundas.
El caos encerrado al interior de un alma incubó demonios tremendos. Pulsiones malsanas que son válvulas de escape para tratar de liberar el tedio, la amarguera, la desesperación. Pulsiones que se mezclan con los complejos, los rencores y las frustraciones. La peor de todas, esa pulsión, esa idea obsesiva que nace espontáneamente y que se gobierna a sí misma: una mujer sometida, falos destructores, gritos, lagrimas, abuso de poder, de fuerza y de género.
Una idea que inhabilita moralmente a cualquiera. Que lo hace indigno de cualquier majestad. Que le esquilma la facultad de juzgar, condenar y exijir rectitud, exijir orden; la facultad de acometer las acciones necesarias para acabar con el caos, la maldad y el abuso.
La agresidad, el vació, el tedio, la amargura, el aburrimiento, la frustración, tantos adjetivos para describir esa energía avasalladora, indómita, maldita que se niega a abandonar los escombros de un cuerpo que expira. Un alma podrida que trata de desfogar sus frustraciones odiando a quien parió su cuerpo. Pobre madre. El maltrato hacie ella es un subterfugio, una treta para evadir al caos. La odia porque no conoce sus gustos, porque le sirve comida caliente, porque no innova en la cocina, porque lo obliga a cortarse el cabello. Razones imbéciles para desfogar una rabia que en ninguna otra persona puede hacer.
El caos encerrado al interior de un alma incubó demonios tremendos. Pulsiones malsanas que son válvulas de escape para tratar de liberar el tedio, la amarguera, la desesperación. Pulsiones que se mezclan con los complejos, los rencores y las frustraciones. La peor de todas, esa pulsión, esa idea obsesiva que nace espontáneamente y que se gobierna a sí misma: una mujer sometida, falos destructores, gritos, lagrimas, abuso de poder, de fuerza y de género.
Una idea que inhabilita moralmente a cualquiera. Que lo hace indigno de cualquier majestad. Que le esquilma la facultad de juzgar, condenar y exijir rectitud, exijir orden; la facultad de acometer las acciones necesarias para acabar con el caos, la maldad y el abuso.
La agresidad, el vació, el tedio, la amargura, el aburrimiento, la frustración, tantos adjetivos para describir esa energía avasalladora, indómita, maldita que se niega a abandonar los escombros de un cuerpo que expira. Un alma podrida que trata de desfogar sus frustraciones odiando a quien parió su cuerpo. Pobre madre. El maltrato hacie ella es un subterfugio, una treta para evadir al caos. La odia porque no conoce sus gustos, porque le sirve comida caliente, porque no innova en la cocina, porque lo obliga a cortarse el cabello. Razones imbéciles para desfogar una rabia que en ninguna otra persona puede hacer.
viernes, 25 de marzo de 2011
La injusticia
No basta con que una niña sea violada y sus dos hermanitos asesinados junto con ella. A lo mejor fueron testigos del abuso, y quien lo cometió los asesinó para no dejar testigos. El principal sospechoso es un subteniente del Ejército llamado Raúl Muños Linares, quien en juicio reconoció haber tenido "relaciones consentidas" con la niña. Ya de por sí es lo suficientemente asqueroso que un individuo cercano a cumplir los treinta, tenga "relaciones consentidas" con una niña de catorce años, así muchos, incluido el comandante del Ejército, traten de ver ese supuesto consentimiento como una justificación o un atenuante que libera al militar de culpas. Lo cierto es que a la niña la violaron y fue asesinada, pero no puede descansar tranquila. Extrañamente la defensa del militar se ha encargado de dilatar el proceso: cuatro cambios de abogado defensor en menos de cuatro meses y una denuncia grave: la defensa corre a cuenta de una intitución encargada de asistir jurídicamente a militares que en sus claúsulas prohíbe expresamente brindar sus servicios a uniformados en casos relacionados con abuso sexual. Aunque los portavoces de esa institución afirman que ésta sólo defiende a Muñoz Linares por el cargo de homicidio agravado, y no por la violación, una de las tantas abogadas del sujeto dijo lo contrario en una de las audiencias del juicio que se le sigue.
La última abogada intentó valerse de las dilaciones en el proceso para que su defendido saliera libre "por vencimiento de términos". Si Muños Linares es tan inocente, ¿por qué escapa al veredicto de la jueza, que supuestamente tendría que absolverlo, y recurre a ese perverso recurso jurídico para no someterse a la presentación de pruebas, a la confrontación de testimonios, al esclarecimiento de los hechos? La jueza que llevaba el caso denunció las maniobras dilatorias de la defensa y pidió sanciones al inútil Consejo Superior de la Judicatura. Días después la asesinan. Sopechoso. No nos apresuremos. La funcionaria no sólo tenía a su cargo el crimen de los niños; llevaba casos de rebelión, entre otros. No faltaron los desgraciados que le adjudicaron esa muerte a las guerrillas que la cometieron, según ellos, para enlodar la imagen del Ejército. Los cínicos dicen que no hay que juzgar a priori, poner en el banquillo a la Fuerza Pública, hacer insinuaciones temerarias. De acuerdo. No sindiquemos sin pruebas a los militares, contemplemos todas las alternativas. Pero derechistas, no sean hipócritas, porque ustedes de hecho si juzgan a priori y dan por sentado que Muñoz Linares no tuvo nada qué ver en el asesinato de los niños, que todo es un complot contra el Ejército.
Abran su mente derechistas. No se cierren. Apelen a ese análisis de todas las posibilidades que pregonan. De pronto fueron las Farc, el ELN, cómo no, no hay que descartarlo... Pero de pronto fue el Ejército... de pronto la Fuerza Pública no es tan impoluta como ciegamente lo creen. De lo contrario no pidan que no se hagan sindicaciones, porque de hechos ustedes ya tomaron partido y absolvieron a un tipo que, quizás, quién sabe, fue tan ruín de violar a una niña, y a una institución que, de pronto, a lo mejor, es tan ruín de tratar a toda costa que uno de sus hijos escape a las garras de la Justicia.
La última abogada intentó valerse de las dilaciones en el proceso para que su defendido saliera libre "por vencimiento de términos". Si Muños Linares es tan inocente, ¿por qué escapa al veredicto de la jueza, que supuestamente tendría que absolverlo, y recurre a ese perverso recurso jurídico para no someterse a la presentación de pruebas, a la confrontación de testimonios, al esclarecimiento de los hechos? La jueza que llevaba el caso denunció las maniobras dilatorias de la defensa y pidió sanciones al inútil Consejo Superior de la Judicatura. Días después la asesinan. Sopechoso. No nos apresuremos. La funcionaria no sólo tenía a su cargo el crimen de los niños; llevaba casos de rebelión, entre otros. No faltaron los desgraciados que le adjudicaron esa muerte a las guerrillas que la cometieron, según ellos, para enlodar la imagen del Ejército. Los cínicos dicen que no hay que juzgar a priori, poner en el banquillo a la Fuerza Pública, hacer insinuaciones temerarias. De acuerdo. No sindiquemos sin pruebas a los militares, contemplemos todas las alternativas. Pero derechistas, no sean hipócritas, porque ustedes de hecho si juzgan a priori y dan por sentado que Muñoz Linares no tuvo nada qué ver en el asesinato de los niños, que todo es un complot contra el Ejército.
Abran su mente derechistas. No se cierren. Apelen a ese análisis de todas las posibilidades que pregonan. De pronto fueron las Farc, el ELN, cómo no, no hay que descartarlo... Pero de pronto fue el Ejército... de pronto la Fuerza Pública no es tan impoluta como ciegamente lo creen. De lo contrario no pidan que no se hagan sindicaciones, porque de hechos ustedes ya tomaron partido y absolvieron a un tipo que, quizás, quién sabe, fue tan ruín de violar a una niña, y a una institución que, de pronto, a lo mejor, es tan ruín de tratar a toda costa que uno de sus hijos escape a las garras de la Justicia.
lunes, 21 de marzo de 2011
Los demonios
Firense llama demonios a todas aquellas fuerzas síquicas y anímicas que rigen su vida, sin que él pueda controlarlas.
El demonio vio: este demonio en realidad es una idea obsesiva, una pulsión o idea fija que aflora espontáneamente en la mente sin que se le pueda controlar. Es la pulsión de abusar sexualmente de una mujer. Firense es un ser con un profundo complejo de inferioridad que lo llevó a desear fervientemente ser atractivo para los hombres.Tan atractivo como para desatar una pasión sexual desenfrenada. Una violación sería la manifestación más palpable de ese deseo sexual exacerbado generado en un hombre. Pero el abuso sexual, la pasión desenfrenada nunca se dieron. Paulatinamente el deseo de violación se trasladó del propio Firense, a una mujer cercana a él. Él sospecha que tras esa extraña transmutación -pasar de querer ser víctima a ser dominado por la pulsión de volverse victimario- está la homofobia de su padre. Aquel hombre lo quiso forzar a volverse heterosexual, y la idea obsesiva es una consencuencia de esa presión insana.
El demonio que ama y odia a los pintas: es un demonio cíclico: por temporadas lleva a Firense a obsesionarse con los músculosos y desear llamar su atención; al no lograrlo, empieza a odiarlos ardorosamente. Luego ese demonio hiberna, se duerme sin desaparecer del todo, y la obsesión por los musculosos decrece. Es un obsesión molesta que hace sentir frívolo a Firense, pues no concibe que su mente pretenda dedicarse a una causa como amar y odiar a los musculosos, mientras existen otras razones de más peso por las que luchar: motivos políticos, sociales, que no se manifiestan con la misma omnipotencia.
El demonio de la agresividad: este demonio tuvo un nacimiento claro: firense siempre fue un pusilánime pisoteado por todo el mundo. Tantas humillaciones generaron una profunda fustración y un deseo de revancha. Ahora Firense es un ser lleno de rabia, pero una rabia ciega incapaz de manifestarse plenamente, lo que la convierte en un sentimiento mezquino y venenoso. Ese demonio alimenta los deseos de violación, que no son más que una forma de violencia. Y empuja a Firense a abrasar doctrinas fascistas que propenden por la destrucción, la sangre y el aniquilamiento: es el deseo de masacrar un ladrón, un negro, un musculoso, todos subterfugios para tratar de liberar la ira acumulada.
El demonio del patetismo: es un demonio detestable que envuelve a Firense de un aire de torpeza y estupidez. Es el demonio del atolondrado que es incapaz de hacerle frente a un mundo sordido, del tonto cuya inocencia lo hizo caer en la trampa de bufones que lo ridiculizaron. Es el espíritu despistado que lo lleva a cruzar calles sin mirar a los lado, a tropezarse, a moverse torpemente, a abordar el bus equivocado, a extraviar plata, etc. Ese demonio alimentó decididamente al de la ira y agresividad.
El demonio de la pedofila: no hace falta explicarlo demasiado. Es la desagradable atracción sexual por niños que ha sentido Firense. Sentimiento que lo ha convencido de que es una forma de vida inviable con una mente trastornada que se ha convertido en caldo de cultivo de los sentimientos más innobles. Un error de la naturaleza, alguíen con algún trastorno fisiológico y químico en el cerebro que se ha agravado por traumas de infancia, inseguridades, desengaños, burlas. Una mente desfasada e inoperante.
Todos los demonios se alimentan entre sí en una simbiosis que ha convertido en caos la mente de Firense.
El demonio vio: este demonio en realidad es una idea obsesiva, una pulsión o idea fija que aflora espontáneamente en la mente sin que se le pueda controlar. Es la pulsión de abusar sexualmente de una mujer. Firense es un ser con un profundo complejo de inferioridad que lo llevó a desear fervientemente ser atractivo para los hombres.Tan atractivo como para desatar una pasión sexual desenfrenada. Una violación sería la manifestación más palpable de ese deseo sexual exacerbado generado en un hombre. Pero el abuso sexual, la pasión desenfrenada nunca se dieron. Paulatinamente el deseo de violación se trasladó del propio Firense, a una mujer cercana a él. Él sospecha que tras esa extraña transmutación -pasar de querer ser víctima a ser dominado por la pulsión de volverse victimario- está la homofobia de su padre. Aquel hombre lo quiso forzar a volverse heterosexual, y la idea obsesiva es una consencuencia de esa presión insana.
El demonio que ama y odia a los pintas: es un demonio cíclico: por temporadas lleva a Firense a obsesionarse con los músculosos y desear llamar su atención; al no lograrlo, empieza a odiarlos ardorosamente. Luego ese demonio hiberna, se duerme sin desaparecer del todo, y la obsesión por los musculosos decrece. Es un obsesión molesta que hace sentir frívolo a Firense, pues no concibe que su mente pretenda dedicarse a una causa como amar y odiar a los musculosos, mientras existen otras razones de más peso por las que luchar: motivos políticos, sociales, que no se manifiestan con la misma omnipotencia.
El demonio de la agresividad: este demonio tuvo un nacimiento claro: firense siempre fue un pusilánime pisoteado por todo el mundo. Tantas humillaciones generaron una profunda fustración y un deseo de revancha. Ahora Firense es un ser lleno de rabia, pero una rabia ciega incapaz de manifestarse plenamente, lo que la convierte en un sentimiento mezquino y venenoso. Ese demonio alimenta los deseos de violación, que no son más que una forma de violencia. Y empuja a Firense a abrasar doctrinas fascistas que propenden por la destrucción, la sangre y el aniquilamiento: es el deseo de masacrar un ladrón, un negro, un musculoso, todos subterfugios para tratar de liberar la ira acumulada.
El demonio del patetismo: es un demonio detestable que envuelve a Firense de un aire de torpeza y estupidez. Es el demonio del atolondrado que es incapaz de hacerle frente a un mundo sordido, del tonto cuya inocencia lo hizo caer en la trampa de bufones que lo ridiculizaron. Es el espíritu despistado que lo lleva a cruzar calles sin mirar a los lado, a tropezarse, a moverse torpemente, a abordar el bus equivocado, a extraviar plata, etc. Ese demonio alimentó decididamente al de la ira y agresividad.
El demonio de la pedofila: no hace falta explicarlo demasiado. Es la desagradable atracción sexual por niños que ha sentido Firense. Sentimiento que lo ha convencido de que es una forma de vida inviable con una mente trastornada que se ha convertido en caldo de cultivo de los sentimientos más innobles. Un error de la naturaleza, alguíen con algún trastorno fisiológico y químico en el cerebro que se ha agravado por traumas de infancia, inseguridades, desengaños, burlas. Una mente desfasada e inoperante.
Todos los demonios se alimentan entre sí en una simbiosis que ha convertido en caos la mente de Firense.
sábado, 19 de marzo de 2011
De nuevo el demonio adorador de la belleza.
Libio fue un jueves al sauna gay y no le fue muy bien por la soledad del sitio. Para desquitarse fue al día siguiente. Había más gente. Varios manes le 'pararon bolas' como se dice coloquialmente. Pero él se embelezó con un musculoso con dos pectorales que parecían tetas. Era alto, un portento, pero ignoró a Libio sistemáticamente. Ahí sobrevino la debacle. Hacía mucho tiempo que el joven había logrado escapar a la adoración de la belleza. Ignoraba a los musculosos, pero ahora ese lazo que los une a ellos -y que creía roto- apareció nuevamente. Ese resurgimiento abrió la puerta hacia la desesperación y la decepción. Cuando libio no está a merced de la adoración de la belleza, se siente un ser más sublime, más trascendental; un ente que logró superar la frivolidad humana y derrotar una de las fuerzas más poderosas: la que ejercen los cuerpos perfectos y musculosos. Al eludir esa atracción, se siente con autoridad para aplicar la filosofía según la cual los atributos físicos no son un rasero con el cual juzgar a la gente, ni características que hacen más valiosas a las personas. La belleza es un fenómeno aleatorio y como tal no debería ser el parangón con el cual escoger un posible, amor, amante, amigo, empleado, etc. Pero, por desgracia, en este mundo se impuso que la belleza, una 'cualidad' siempre asociada a la egolatría, la banalidad, el egoismo, es de hecho una de las grandes metas a las que aspira el ser humano y que aspira hallar en los demás.
Cuando libio siente que la atracción hacia los musculosos disminuye, logra superar su angustia y se siente un poco más valioso. Pero cuando la atracción renace, lo embarga una sensación de retroceso, de caer en el fango, de sentirse inferior por desear a seres que nunca le van a corresponder. Se siente otra vez invisible, insignificante, un cero a la izquierda que ruega porque el musculoso de turno le regale una mirada, Y eso no es vida. No es justo vivir sintiéndose como si se valiera menos que un bulto de mierda.
El demonio adorador de la belleza muere y renace constantemente. El deseo de libio es que esta vez el demonio hiberne nuevamente y le permita escapar un poco a la angustia de sentirse inferior. Porque no es vida caminar a todas horas, y soportar la arrogancia y el desprecio del musculoso que va en el MÍO, el que se quita la camisa en el gym improvisado del parque al que libio va a correr, etc. Ojalá algún día la vida les cobre a esos musculosos toda esa soberbia nacida de los atributos físicos que tan fantochemente exhiben. Ojalá el maldito demonio adorador de la belleza, desaparezca para siempre llevándose consigo el masoquismo de buscar desesperadamente la atención de quienes nunca la van a dar.
Cuando libio siente que la atracción hacia los musculosos disminuye, logra superar su angustia y se siente un poco más valioso. Pero cuando la atracción renace, lo embarga una sensación de retroceso, de caer en el fango, de sentirse inferior por desear a seres que nunca le van a corresponder. Se siente otra vez invisible, insignificante, un cero a la izquierda que ruega porque el musculoso de turno le regale una mirada, Y eso no es vida. No es justo vivir sintiéndose como si se valiera menos que un bulto de mierda.
El demonio adorador de la belleza muere y renace constantemente. El deseo de libio es que esta vez el demonio hiberne nuevamente y le permita escapar un poco a la angustia de sentirse inferior. Porque no es vida caminar a todas horas, y soportar la arrogancia y el desprecio del musculoso que va en el MÍO, el que se quita la camisa en el gym improvisado del parque al que libio va a correr, etc. Ojalá algún día la vida les cobre a esos musculosos toda esa soberbia nacida de los atributos físicos que tan fantochemente exhiben. Ojalá el maldito demonio adorador de la belleza, desaparezca para siempre llevándose consigo el masoquismo de buscar desesperadamente la atención de quienes nunca la van a dar.
jueves, 17 de marzo de 2011
Maldita rutina
Siempre es lo mismo. De lunes a viernes todo se repite como un dejavú. Y cada fin de semana es igual al anterior. Entre semana me despierto y tomo el desayuno. Es una maldita tortura tener que madrugar. Entro al baño, salgo y mi mamá se enoja porque se me ha hecho tarde. Llego a la estación del MÍO. Está atestada y eso me produce asco. No sé de dónde sale tanta plebe; parecen cucarachas que emergen como batallones desde cualquier grieta. Los odio a todos, sean jóvenes o viejos; ricos o pobres; mujeres u hombres. Para mí todos son una sucia masa informe que atiborra los articulados. Espero. Frente a mí pasan varios buses repletos. Me subo a alguno que esté medianamente vacío, pero en cada estación suben más de esas cucarachas llenando hasta el más recóndito espacio. Todos los días lo mismo, la misma maldita secuencia: Caldas, Refugio, Pampalinda, Plaza de Toros, Unidad Deportiva, Lido, Tequendama, Estadio, Manzana del Saber, Santa Librada. A veces me bajo en San Pascual; debo hacer trasbordo del T47a al T31. Luego sigue la soporífera secuencia hasta llegar a la estación Piloto. En el infame trayecto no pasa nada. Ningún hombre me rastrilla; no encuentro al amor de vida; ningún terremoto altera el curso del articulado.
Nada pasa. Llego al trabajo. Rebusco en el periódico temas para molino. Me quemo el cerebro y me lleno de ansiedad tratando de buscar un tema que al jefe le guste. Procuro buscar temas godos. A las once de la mañana hay reunión. Me llenó de temor. Propongo temas, pero ninguna gusta. No he aprendido a "pensar", como dice el jefe. Me cohibó, pues no sé a que atenerme con un jefe godo con ciertos arrebatos socialistoides. Escribe el molino y me lleno de más ansiedad esperando a que el señor lo revise. Generalmente lo lee y empieza a lanzar alaridos de disgusto; otras veces no grita, pero igual destroza el molino. Me siento miserable. Es un texto tan pequeño, tan insinificantemente corto, y me lo destrozan. Mi trabajo es tan simple, tan inútil.
Nada pasa. Todo se repite. Paso inadvertido en un mundo se sombras que me ingoran, en un rompecabezas en que no encajo. Nada pasa. No me secuestra un extraterrestre. No me viola salvajemente un negro vergón en una esquina oscura. No ocurre un sismo que desplome los edificios donde viven los traquetos; los bares, estancos, grilles y discotecas donde se ahogan en licor los miserables; los gimnasios donde la asquerosa especie humana desfoga su vanidad; las invasiones en las lomas que han arrasado con el verde de las montañas.
Se repite una y otra vez la misma historia. Las aspas del molino empiezan a acercarse y me cercenan violentamente. Pero no siento dolor, sino aburrimiento, zozobra, desasosiego, decepción. No soporto la simpleza, no soporto lo predecible.
Nada pasa. Llego al trabajo. Rebusco en el periódico temas para molino. Me quemo el cerebro y me lleno de ansiedad tratando de buscar un tema que al jefe le guste. Procuro buscar temas godos. A las once de la mañana hay reunión. Me llenó de temor. Propongo temas, pero ninguna gusta. No he aprendido a "pensar", como dice el jefe. Me cohibó, pues no sé a que atenerme con un jefe godo con ciertos arrebatos socialistoides. Escribe el molino y me lleno de más ansiedad esperando a que el señor lo revise. Generalmente lo lee y empieza a lanzar alaridos de disgusto; otras veces no grita, pero igual destroza el molino. Me siento miserable. Es un texto tan pequeño, tan insinificantemente corto, y me lo destrozan. Mi trabajo es tan simple, tan inútil.
Nada pasa. Todo se repite. Paso inadvertido en un mundo se sombras que me ingoran, en un rompecabezas en que no encajo. Nada pasa. No me secuestra un extraterrestre. No me viola salvajemente un negro vergón en una esquina oscura. No ocurre un sismo que desplome los edificios donde viven los traquetos; los bares, estancos, grilles y discotecas donde se ahogan en licor los miserables; los gimnasios donde la asquerosa especie humana desfoga su vanidad; las invasiones en las lomas que han arrasado con el verde de las montañas.
Se repite una y otra vez la misma historia. Las aspas del molino empiezan a acercarse y me cercenan violentamente. Pero no siento dolor, sino aburrimiento, zozobra, desasosiego, decepción. No soporto la simpleza, no soporto lo predecible.
jueves, 10 de marzo de 2011
MÁLDITOS MOLINOSSSSSSSSS
Así redacte el maldito molino:
El invierno regresó con fuerza y el panorama de los Clopad de los municipios del Valle es preocupante.
Los organismos de socorro en La Unión no cuentan con radioteléfonos y linternas; y la Cruz Roja de Obando carece de una buena sede para atender una posible emergencia, sólo por nombrar unos ejemplos.
Esta situación demanda que el Gobierno Nacional agilice la entrega de recursos a los Cómites de Emergencia, pero es deber también de los Municipios que hagan su aporte para que éstos atiendan las emergencias con celeridad y eficiencia.
Las alcaldías, así como gastan dinero en publicidad y contratos millonarios, deben convertir a los Clopad en una prioridad y girarles los dineros que requieren.
Si bien la CVC y el Gobierno Nacional deben cumplir los compromisos adquiridos con esos comités, los principales responsables de su operación son los municipios.
Asi quedó tras la revisión de la editora:
Al Gobierno Nacional hay que pedirle que acelere las ayudas para que los organismos de socorro del Valle puedan enfrentar las posibles emergencias que se presenten durante el invierno.
Pero a quienes les corresponde responder por el buen funcionamiento y la dotación de los Comités Locales de Prevención y Atención de Desastres, Clopad, es a los municipios.
La situación lamentable en la que se encuentran estos organismos en localidades como La Unión, Yotoco, Obando y La Victoria, tiene que encontrar una solución.
Así como las alcaldías gastan dinero en hacerse publicidad y suscriben contratos millonarios, deben convertir a los Clopad en una prioridad y gestionar los recursos que requieren.
Si bien la Nación, el Departamento y entidades como la CVC deben cumplir los compromisos adquiridos, los primeros responsables de la operación de los comités locales de emergencia son los municipios.
Y éste es el resultado final, después de la revisión de el viejo hp:
Al Gobierno Nacional hay que pedirle que acelere las ayudas para que los organismos de socorro del Valle puedan enfrentar las posibles emergencias que se presenten durante el invierno.
Pero a quienes les corresponde responder por el buen funcionamiento y la dotación de los Comités Locales de Prevención y Atención de Desastres, Clopad, es a los municipios.
La situación lamentable en la que se encuentran estos organismos en localidades como La Unión, Yotoco, Obando y La Victoria, tiene que encontrar una solución.
Ante las calamidades a que están expuestas las comunidades del Valle, los alcaldes deben convertir a los Clopad en una prioridad y apoyarlos como se requiere.
Si bien la Nación, el Departamento y entidades como la CVC deben cumplir los compromisos adquiridos, los primeros responsables de la operación de los comités locales de emergencia son los municipios.
MALDITOS MOLINOS
MALDITOS MOLINOS
MALDITOS MOLINOS
El invierno regresó con fuerza y el panorama de los Clopad de los municipios del Valle es preocupante.
Los organismos de socorro en La Unión no cuentan con radioteléfonos y linternas; y la Cruz Roja de Obando carece de una buena sede para atender una posible emergencia, sólo por nombrar unos ejemplos.
Esta situación demanda que el Gobierno Nacional agilice la entrega de recursos a los Cómites de Emergencia, pero es deber también de los Municipios que hagan su aporte para que éstos atiendan las emergencias con celeridad y eficiencia.
Las alcaldías, así como gastan dinero en publicidad y contratos millonarios, deben convertir a los Clopad en una prioridad y girarles los dineros que requieren.
Si bien la CVC y el Gobierno Nacional deben cumplir los compromisos adquiridos con esos comités, los principales responsables de su operación son los municipios.
Asi quedó tras la revisión de la editora:
Al Gobierno Nacional hay que pedirle que acelere las ayudas para que los organismos de socorro del Valle puedan enfrentar las posibles emergencias que se presenten durante el invierno.
Pero a quienes les corresponde responder por el buen funcionamiento y la dotación de los Comités Locales de Prevención y Atención de Desastres, Clopad, es a los municipios.
La situación lamentable en la que se encuentran estos organismos en localidades como La Unión, Yotoco, Obando y La Victoria, tiene que encontrar una solución.
Así como las alcaldías gastan dinero en hacerse publicidad y suscriben contratos millonarios, deben convertir a los Clopad en una prioridad y gestionar los recursos que requieren.
Si bien la Nación, el Departamento y entidades como la CVC deben cumplir los compromisos adquiridos, los primeros responsables de la operación de los comités locales de emergencia son los municipios.
Y éste es el resultado final, después de la revisión de el viejo hp:
Al Gobierno Nacional hay que pedirle que acelere las ayudas para que los organismos de socorro del Valle puedan enfrentar las posibles emergencias que se presenten durante el invierno.
Pero a quienes les corresponde responder por el buen funcionamiento y la dotación de los Comités Locales de Prevención y Atención de Desastres, Clopad, es a los municipios.
La situación lamentable en la que se encuentran estos organismos en localidades como La Unión, Yotoco, Obando y La Victoria, tiene que encontrar una solución.
Ante las calamidades a que están expuestas las comunidades del Valle, los alcaldes deben convertir a los Clopad en una prioridad y apoyarlos como se requiere.
Si bien la Nación, el Departamento y entidades como la CVC deben cumplir los compromisos adquiridos, los primeros responsables de la operación de los comités locales de emergencia son los municipios.
MALDITOS MOLINOS
MALDITOS MOLINOS
MALDITOS MOLINOS
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