domingo, 5 de mayo de 2019

TERESA Y MIRTA: LA LLEGADA A LA GRAN MANSIÓN

_ ¿Y usted por qué decidió dejar a su marido y a sus hijos?- inquirió Mirta.
_ No voy a hablar de eso ahora. Más bien explíqueme usted por qué le dio por meterse con ese señor que encima de que está casado casi que le triplica la edad a usted.
_ Porque esa es la única manera que encontré de salir de ese hueco donde me tocó vivir. Pero ahora lo que me preocupa es mi mamá...

El viaje fue relativamente rápido y tranquilo. Al llegar a su destino las hermanas fugitivas se apearon del bus, tomaron sus pertenencias y abordaron un taxi que las condujera a la casa de Patricia, una prima que hace muchos años había resuelto radicarse en la capital.

"¿Y eso? ¿Por qué les dio el arrebato de venirse así, de buenas a primeras?", preguntó la pariente lejana a las recién llegadas mientras les servía un café. Teresa le explicó a grandes rasgos el porqué de la intempestiva decisión.

_ Grave la situación. Obviamente yo les puedo dar posada, ¿pero qué se van a poner a hacer ustedes acá? Las cosas hoy en día no están fáciles en esta ciudad -sentenció Patricia.
_ Nosotras vamos a ponernos a buscar algún trabajo, pero eso sí, Patricia, júrenos que si alguien le pregunta usted no les va a decir que ni nos vio ni que estamos acá ni nada.- anotó Teresa.
_ Claro... eso yo lo entendió. Me imagino que  su marido debe estar furioso. Pero bueno, yo conozco una señora, una cardióloga que está necesitando dos empleadas de servicio. Yo creo que ustedes dos...
_ A mí no me gusta hacer oficio ni esas cosas- alegó Mirta.
_ Por favor, niña, -replicó Teresa- nosotros en este momento no nos podemos dar el lujo de despreciar un trabajo. El problema es que Mirta apenas va a cumplir 16 años el mes entrante...
_Ese sí es un problema- afirmó Patricia-. Pero Mirta está desarrolladita. Ya parece mayor de edad...

La mujer hizo una pausa y les lanzó una propuesta a sus primas: falsificar una cédula de ciudadanía para que Mirta pudiera aplicar a la vacante. La mayor de las hermanas aceptó y acto seguido pidió permiso para hacer una llamada telefónica a una amiga de ese pueblo que había decidido dejar atrás. Ella puso al corriente a Teresa sobre el ataque de histeria que había protagonizado su marido luego de saberse abandonado. Hasta había jurado buscar a la esposa fugada por debajo de las piedras y matarla si acaso confirmaba sus sospechas de que ella había decidido huir con un amante. Teresa solo atinó a pedirle a su interlocutora que estuviera al pendiente de su anciana madre que por obra de los últimos acontecimientos había quedado completamente sola.

En cuestión de días Patricias se las arregló para obtener el documento de identificación falso para Mirta y así el par de hermanas, la menor a regañadientes, eso sí, fueron entrevistadas por la prestigiosa cardióloga Bárbara Hernández. Acosada por el afán de conseguir a las dos empleadas domésticas que tanto le hacían falta y confiada en las buenas recomendaciones, la doctora resolvió contratar a las dos mujeres, aunque en honor a la verdad la juventud y belleza de Mirta estuvo a punto de disuadirla de hacerlo.

_ Tere, tiene una llamada -dijo Patricia mientras sostenía el auricular del teléfono- Es la señora Bárbara.
_ Alo, buenas tardes, señora Bárbara.
_ ¿Cómo le va? Mire, tomé la decisión de contratarlas por un periodo de prueba de dos meses. Patricia me las recomendó especialmente y yo confío en el buen criterio de ella. La espero a usted y a su hermana mañana a primera hora para explicarles bien cuáles serán sus funciones.
_  Señora Bárbara, muchas gracias.

Así fue como al día siguiente las dos hermanas se presentaron en la casa que se convertiría en su nuevo hogar.

_ Básicamente lo que necesito es que usted, ¿Teresa es que se llama? -inquirió Bárbara con el desdén propio de las personas que gozan de una buena posición económica
_ Sí, señora...
_ Usted se va a encargar principalmente de la cocina y el aseo general, mientras que su hermana se va a dedicar a cuidar a Jenny, mi hija, aunque obviamente también le tiene que colaborar con el aseo de su casa... _en ese instante sonó el timbre- Ese debe ser mi esposo. Fernando, por favor, ven...

Apareció en escena un hombre de 35 años aproximadamente cuyo atractivo físico no causó indiferencia en Mirta. En efecto, se trataba de Fernando Gutiérrez, el esposo de Bárbara y, por ende, el señor de la casa. Su mujer le presentó a las nuevas empleadas y en sus ojos se reflejó la lujuria al ver a la más joven de ellas. En síntesis, desde el primer instante el patrón y la sirvienta sintió atracción mutua.




domingo, 24 de marzo de 2019

TERESA Y MIRTA: LA HUIDA.

Mirta no tuvo problemas a la hora de seducir al alcalde del pueblo en el que nació y creció. Sabía que para ciertos hombres la carne, entre más joven y tierna, resulta más suculenta y por eso sus quince años que recién había cumplido se constituyeron en el gancho perfecto para atrapar a ese pez gordo que le ayudaría a mejorar su precaria situación económica. Teresa, su hermana mayor, hace mucho había dejado atrás su juventud y ahora estaba resignada a ejercer el triste rol de ama de casa para un marido y unos hijos que solo la veían como una simple esclava.

_ ¿Huevo otra vez?_ espetó el marido aquella mañana de marzo-. Ya le he dicho mil veces que estoy mamado de desayunar con huevos todos los hijueputas días. Cómprese unos choricitos o qué sé yo. ¿O es que ni para eso sirve?

Escenas como esa se repetían a diario, bien fuera protagonizadas por el cónyuge de Teresa o por los hijos de la pareja. Precisamente esa tarde de marzo el hijo mayor le reclamaría también por comida.

_ ¿Qué hizo de almuerzo, madre?
_ Arroz y fríjoles_ contestó la mujer mientras lavaba unos platos.
_ ¿Otra vez lo mismo?
_ No tengo plata para nada más. Usted sabe que su papá lleva muchos años dándome la misma plata cada mes para lo de la comida. Y eso ya no me alcanza.
_ ¿Es eso o más bien que a usted le da pereza cocinar cosas diferentes? Es increíble. Usted lo único que hace en la vida es ser ama de casa y ni siquiera eso lo hace bien- aseveró el joven antes de levantarse de su silla y salir de la cocina.

Al caer la noche el marido de Teresa la buscó para exigirle el cumplimiento de sus "obligaciones maritales". Aunque el sexo con aquel repelente ser ya no le producía disfrute ni placer ella durante muchos años accedió a sus pretensiones, pero últimamente ya no estaba dispuesta a hacerlo.

_Siempre es lo mismo con usted. Todas las mujeres de mis amigos son felices cada vez que se las comen.
_ Yo no soy una vieja arrecha como esas.
_ ¿No será más bien que ya se consiguió mozo y por eso ya no quiere estar conmigo?
_ Conseguirse amantes son sus mañas. No las mías.
_ Usted últimamente anda como muy alzada. ¿Quién sabe quién la tendrá así de alebrestada? Pero óigame bien, Teresa: hay de usted si yo la descubro en vainas raras, porque le aseguro que ese día va a saber quién soy yo_ dijo el hombre con tono amenazante para acto seguido abandonar furioso el lecho matrimonial.

Casi al mismo tiempo Mirta trataba de contener su repulsión mientras follaba con el viejo alcalde. Siempre que estaba con él no dudaba al día siguiente en contarla los pormenores a Lucía, su mejor amiga en el colegio. Apenas se encontró con su confidente en el patio del colegio donde cursaba décimo grado de bachillerato esta le confesó algo desconcertarte.

_La mujer de ese señor ya está sospechando que él tiene una amante y está furiosa.
_ ¿Y eso a mí qué me importa?
_ ¡No sea boba! Esa señora es peligrosa. Dicen que su familia está metida en negocios raros. Yo de usted no insistiría en estar con ese señor.

Solo le bastaron un par de semanas a Claudia Marcela, la esposa engañada, para descubrir, valiéndose de un investigador privado, que una colegiala de 15 años era la amante de su marido. Sintió mucha rabia y pensó en contratar a un matón que acabara con la vida de Mirta, pero para su desgracia esa niña resultó ser hija de una mujer que en el pasado había ayudado mucho a su familia. Así que optó por una medida aparentemente salomónica. Marzo estaba llegando a su fin. Mirta estaba saliendo del colegio cuando fue abordada por un individuo motorizado:

_ ¿Usted es Mirta González?
_ Sí.
_ Le tengo un recado de doña Claudia. ¿Si sabe quién es?
_ No tengo ni idea de quién me está hablando.
_ Es la esposa del señor con el que usted se está revolcando.
_ ¿Perdón?_ preguntó Mirta con afectada indignación.
_ No se haga la boba que ella ya sabe en que andan usted y el marido. Pero no se preocupe. Ella no le va a hacer nada. Solo me mandó a que le hiciera una advertencia. Váyase de este pueblo y no vuelva a asomar sus narices por aquí. Tiene dos días para largarse, porque si no, hasta aquí llegó usted, mamita_ aseveró el tenebroso hombre en moto mientras Mirta lo miraba estupefacta. Acto seguido se marcho del lugar dejando tras de sí una nube de polvo.

Lo primero que hizo Mirta al llegar a la casa en la que vivía con su ya anciana abuela fue llamar a Teresa.

_ ¿A usted cómo se le ocurrió meterse con ese señor? Los hermanos de la mujer de él son muy peligrosos. Dicen que son mafiosos y que fue por ellos que ese señor llegó a la Alcaldía.
_ Yo no estoy para sermones. Necesitó que me ayude, Teresa. Yo no sé para dónde irme.
_ No quedará de otra que se vaya para la capital. Allá vive una prima mía que a lo mejor le pueda dar posada por un tiempo.
_ ¿Y qué va a pasar con la abuela?
_ En eso debió pensar antes de ponerse a hacer estupideces. No se preocupe que de ella me encargo yo. Lo importante ahora es que aliste su maleta y si es posible esta misma noche se vaya de este pueblo.

Luego de colgar el teléfono Teresa fue a abrirle la puerta a su marido que, fiel a su costumbre de todos los viernes, estaba borracho. A rastras Teresa lo llevó hasta la cama, pero estando allí el hombre, de nuevo, le empezó a exigir el cumplimiento de sus "deberes conyugales". "Usted está borracho. Lo que debe hacer es dormirse para que se le pase esa borrachera", aseveró Marta. "Yo no quiero dormir. Yo lo que quiero es estar con mi mujer. Ya estoy cansado de buscar por fuera lo me deberían dar en mi propia casa", respondió el hombre. Inició un forcejeo entre ambos. "Suélteme. ¿No le da pena confesar que se va a meter con cualquier fufurufa?", se quejó Marta, frento a lo cual su marido aseguró: "La culpa de eso la tiene usted que no me complace como hombre. Eso debe ser que deber tener un mozo. Pero ya me cansé. Va a tener que cumplir como mujer a las buenas o a las malas". Esa última frase fue la antesala para la violación que sufriría Teresa a manos de su propio cónyuge.

Una vez cometido el ultraje aquel hombre se quedó profundamente dormido. A hurtadillas Mirta arregló su equipaje y decidió tomar una decisión que había aplazado hace mucho tiempo: la de abandonar a sus hijos y su marido. Se encontró con Mirta en la terminal de transportes y juntas emprendieron el viaje a la capital.

domingo, 3 de marzo de 2019

RELATO DE UN PERDEDOR

Lunes. Terminó el fin de semana y de nuevo debo someterme a la tortura de ir al colegio. Todos dicen que la etapa escolar es la más bonita en la vida de cualquier persona, pero en mi caso no se aplica esa creencia popular; al contrario, cada vez que pongo un pie en el aula es como si me internara en una selva plagada de fieras que no hacen más que dañarme. Pero no me dañan con sus garras y dientes. Lo hacen con sus comentarios y burlas. Todo en mí les genera repulsión: mi carácter solitario y callado, mi excesiva pasividad, los olores pestilentes que despide mi cuerpo. Sí, humores que  reflejan mi podredumbre física que a su vez encierra mi podredumbre moral, pero no voy a detenerme en dar más detalles al respecto. Lo cierto es que todo lo que haga o diga se convierte en excusa para carcajadas hirientes o amargos abucheos. Las burlas no solo vienen de los "populares" del salón. Incluso mi propio círculo de "amigos" se encarga de recordarme cada día lo patético que soy.
En ese grupo de supuestos amigos hay un chico proveniente del eje cafetero al que yo aventajo en estatura por más de 20 centímetros. Todos golpean y humillan sin miramiento a ese pobre pigmeo y sin embargo yo soy incapaz de defenderme de sus burlas. Existe otro al que apoden el boquinche. Al igual que yo, es el hazmerreír del salón y pese a eso tampoco he tenido el suficiente peso en los testículos para responder a sus agresiones. Ese es el pan de todos los días en mi vida.

Martes. Hoy hay clase de educación física y todos mis compañeros esperan con emoción que dé inicio. Yo en cambio daría lo que fuera por no tener que participar en ella. Yo y los deportes... bueno, más exactamente yo y los balones no nos entendemos. Recuerdo una vez que el profesor nos puso a competir en carreras de atletismo. "El que corra con ese tipo termina la carrera sin problemas y si quiere puede hasta tomarse un tintico mientras espera que él termine", anotó irónicamente uno de mis compañeros en esa ocasión. No doy pie con bola ni jugando fútbol, ni baloncesto, ni tenis... el asunto es tan serio que a veces me ponen a jugar fútbol con las mujeres. Perdonen si eso suena machista, pero es la verdad. Volviendo al tema de los balones la verdad es que les tengo fobia. Un día estaba leyendo un libro en pleno recreo -eso da perfecta cuenta de qué tan noño soy- y un estudiante de un grado superior no tuvo empacho de arrojarme una pelota en plena cabeza.

Miércoles. Sin querer he pisado excremento de perro y en medio de mi marcada estupidez no se me ocurre idea mejor que tratar de limpiar la suela de mi zapato con las patas de mi pupitre. Honestamente no sé que me lleva a cometer semejante estupidez. Como no puede ser de otra manera los compañeros no tardan en notar el desagradable hedor. Una compañera acude en mi defensa arguyendo que a cualquiera le puede pasar algo así. No, chica, no a cualquiera le pasan cosas así; experiencias de ese estilo solo las viven quienes fueron mandados a este mundo con el único y expreso propósito de ser el objeto de burlas por parte de los demás. Ya me imagino a Dios, arrellanado en una nube en lo más alto del cielo, estallando en carcajadas al ver cada suceso patético y rídículo del cual soy protagonista día tras día.
Para tratar de borrar el trago amargo que me dejó esa experiencia me aventuro a ir a un prostíbulo. Quiero intentar estar con una mujer. Quiero encontrar en mi algún resquicio de esa hombría que quizás me ha faltado para dejar de fungir el triste rol de tapete que todo el mundo pisa sin reparo alguno. Tomo esa decisión con el temor de representar una vez más un papelón. Soy eyaculador precoz, polvo de gallo, o como se le quiera llamar a ese molesto mal y temo que ese trastorno aparezca en escena, pero no hay tal; no "me vengo" en cuestión de segundos porque mi pene sencillamente no se para, no hay erección. Tanta es la frustración que siento en ese instante que la amargura y desazón que me producen el solo hecho de vivir se incrementan a niveles estratosféricos.

Jueves. Día del amor y la amistad. En la cara de mi amigo secreto se dibuja un gesto muy extraño una vez le entrego su obsequió. De repente se pone de pie aquel que me sacó a mí como amigo secreto. "Mi regaló va a ser muy dulce", espeta y acto seguido me entrega un elemento muy duro envuelto en papel regalo rojo. Deshago el obsequio de su envoltura y me doy cuenta de que es una panela. Todos dentro del aula estallan en unas risas cargadas de odio e inquina, mientras que afuera de ella descubró a la novia de mi verdugo disfrutando de ese espectáculo deprimente. Ya en casa y analizando la situación con  cabeza fría puedo comprender que todo se trató de una trampa muy bien planeada. Desde un momentó el tipo se las arregló para que yo fuera su amigo secreto y preparó el mejor método para liquidarme moralmente, claro está, secundado por sus amiguetes. Eso explicaría la expresión de burla que vi reflejada en mi amigo secreto, la cual sin duda anticipaba lo que se me venía pierna arriba.

Viernes. Llego a mi salón de clases, me paro frente aquel que hace tan solo un día me había sometido al escarnio público y en cuestión de segundos sacó un revólver de mi mochila y le pegó un tiro que impacta en toda su testa. El pobre infeliz no tiene tiempo ni de reaccionar mientras sus amigos observan impávidos y estupefactos. Veo como se desploma y de su sucia cabeza empieza a manar abundante sangre. Por un momento pienso que en vez de sangre debió fluir mierda líquida que es lo que llena la cabeza de ese pobre diablo. ¿Que cómo conseguí el arma? Esas son las ventajas de vivir en un país que garantiza su uso como un derecho constitucional. Hasta las puedes conseguir en una farmacia. No falta quienes aducen que las armas no deben estar en manos de cualquiera, sino que su uso se debe circunscribir a los agentes del Estado. "Las armas las carga el diablo", reza el refrán. Quizás sea cierto. Recuerdo que un amigo me contó que su padre, un militar retirado, en medio de una discusión familiar amenazó a su esposa -es decir la madre de mi compañero- con una pistola. Amenazó a una señora que siempre fue ejemplo de moderación y ecuanimidad.


Pero en fin, en esos momentos de efervescencia y calor, yo no puedo ni quiero reparar en ese tipo de reflexiones. Me percato de que la  novia del muerto se acerca alarmada por el escándalo. Observo fijamente a esa meretriz cuya vagina siempre fue una propiedad colectiva de todos los hombres de ese colegio en el que a mala hora me metieron a estudiar. Me abalanzo sobre ella y por fin ese heterosexual que yacía como sedado en un recodo de mi ser reacciona y me compele a violar a la casquivana con salvajismo.
De repente despierto. Ni mi verdugo murió ni abusé de su novia. Todo resultó ser una ilusión elaborada por mi mente, una falacia onírica que mi subconsciente fabricó para darle un poco de paz a mi espíritu atribulado por el fracaso, la verguenza y la frustración. En síntesis, sigo y seguiré siendo el mismo perdedor de siempre.

lunes, 20 de febrero de 2017

Teresa y Mirta (SINOPSIS)

Esta historia inicia en La Altagracia, un remoto villorrio en el que viven dos hermanas: Teresa, mujer noble y abnegada casada con un energúmeno machista que la ha reducido al papel de esclava y Mirta, una díscola muchacha con muy pocos escrúpulos morales.

Buscando mejorar su situación económica Mirta entabla una relación clandestina con un hombre casado que detenta, ni más ni menos, la dignidad de alcalde del pueblo. La muchacha cree que ha alcanzado el cielo por las manos hasta que recibe un anónimo advirtiéndole que se vaya del pueblo; la esposa del burgomaestre se ha enterado de la traición de la que era víctima y ha amenazado con matar a la amante de su marido si ésta no abandona La Altagracia para nunca más volver.

El mismo día que Mirta descubre que su vida corre peligro, su hermana Teresa es forzada por su esposo a sostener relaciones sexuales. Tan terrible experiencia la empuja a aceptar la propuesta de su hermana de abandonarlo todo e intentar construr una nueva vida en la capital.

Impelidas por distintos motivos, las dos mujeres escapan hacia la capital y, gastando los pocos pesos que llevaban consigo, deciden alojarse en un viejo hostal. Días después de haber emprendido esta nueva aventura Teresa descubre en el periódico un clasificado solicitando dos empleadas del servicio. Aunque al principio Mirta se niega a terminar como una miserable sirvienta, al finar accede a presentarse junto con su hermana a la entrevista que tiene lugar en una lujosa mansión situada en el sector más exclusivo de la ciudad. Allí conocen a la dueña de la casa, Bárbara, una cardióloga que dirige una importante clínica que le heredó su padre.

La médica no está muy convencida de darle el trabajo a las dos mujeres, en especial por su falta de experiencia, pero finalmente las habilidades culinarias de Teresa la convencen de contratarla a ella y a su hermana. Bárbara está casada con Kenneth, gerente financiero de la clínica, con quien tiene una pequeña hija: Jenny.

Los problemas empiezan a salir a flote cuando entre Kennet y Mirta nace una atracción e interés recíprocos que llevan a  la empleada y al patrón a darle rienda suelta a los ímpulsos de la pasión. La relación extramarital tiene sus consecuencias: Mirta queda embarazada y pensando que su estado podría convertirse en un fructífero negocio, decide chantajear a Kennet amenazándole con revelar la verdad a Bárbara a menos que le entregue una jugosa cantidad. La desesperación invade al hombre quien se revela como un sujeto codicioso que sólo se casó con su mujer para mejorar su posición económica. Al final acepta el chantaje con la condición de que tanto Mirta como Teresa renuncien a sus empleos y abandonen la mansión.

Kennet cree que ha logrado salvar su pellejo, pero no cuenta con que Mirta resulta ser más ambiciosa de lo que cualquiera pensaría y empieza a exigir más y más dinero a cambio de su silencio. El hombre se cita con la muchacha y luego de una acalorada discusión la golpea salvajemente provocando que pierda el bebé.

Aterrada Teresa busca a Bárbara y lo confiesa toda la verdad, misma que ya Mirta le había confiado en el pasado. La médica, horrorizada, resuelve separarse de su marido y no sólo eso, decide luchar para dejarlo en la calle. Kennet se juega su última carta: manda a secuestrar a su propia hija con el objetivo de disuadir a Bárbara de su idea de divorciarse. La pequeña es "custodiada" por Humberto, primo de Kennet, un individuo degenerado que termina abusando secualmente de ella. Aunque al principio Bárbara prefiere no denunciar a la Policía el rapto, finalmente lo hace y las autoridades dan con el paradero de Jenny, capturando en el operativo a Humberto quien confiesa toda la verdad.

Tras enterarse de que Kennet fue quien fraguó el secuestro de su hija, Bárbara se monta en su automóvil y decide buscar a su marido para confrontarlo, pero la desesperación de la que es presa hace que pierda el control del vehículo y termina sufriendo un aparatoso accidente en el que fallece. Kennet se fuga al exterior y Jenny es entregada en custodia a Katherine, hermana de Bárbara.

La vida, que se había ensañado con la pobre Bárbara, tampoco es benevolente con Teresa y Mirta. La primera había decidido rehacer su vida al lado de Francisco, un jardinero a quien conoció cuando trabajaba en la mansión. Todo parece felicidad, pero lo que ignora Teresa es que su marido la ha estado buscando incansablemente. Cuando finalmente da con su paredero y la descubre en los brazos de otro hombre, el energúmeno lleno de celos descerraja una ráfaga de balas en la humanidad de la pareja.

A Mirta, ahora sin la compañía de su hermana, no le queda más remedio que ejercer la prostitución.

Pasan los años. Jenny se ha convertido en una mujer adulta que está dedicada a sus estudios de sociología. Aunque ha tenido una vida tranquila en los últimos años, esa aparente tranquilidad se disipa cada que viene a su mente el recuerdo del abuso del cual fue víctima. Ahora está trabajando en un proyecto universitario que gira en torno al tema de la prostitución y haciendo trabajo de campo se reencuentra casualmente con Mirta. Ésta última reconoce a aquella que conoció siendo una niña y decide revelarle su historia con Kennet. Tal revelación no hace más que avivar el odio que la chica siente hacia su padre, sentimiento que se recrudece cuando éste con cinismo aparece en su vida supuestamente arrepentido y buscando su perdón.

Jenny busca a Mirta, le comenta la situación y juntas coinciden en que es la oportunidad perfecta para vengarse de ese hombre que le había destruido la vida a ambas. ¿En qué consistió la venganza?: eso se sabrá cuando un productor decida llevar esta historia a la televisión. Saludos.


viernes, 16 de diciembre de 2016

LA MARAVILLOSA ISLA DE MÉNDEZ (PARTE III)

"CONMOCIÓN MUNDIAL. Una persona fue asesinada en la Isla Méndez. Se trataba de un invididuo que viajó de polizón en uno de los barcos que proveen de alimento a la isla. El occiso fue identificado como Hans Tsara, de nacionalidad alemana. Al parecer el motivo del asesinato fue el hecho de que el sujeto en cuestión pretendiera entrar a la isla sin pasar primero los rigurosos escrutinios de admisión efectuados por su líder, Gregorio Méndez. Hasta ahora Méndez ha guardado absoluto silencio ante este acto de barbarie".

Los medios no le daban tregua. Pero tenían toda la razón. La muerte del alemán, del que aseguraban era un fanático acérrimo de Méndez, no se podía pasar por alto. Sí, Hans Tsara fue uno de los miles que participaron en la convocatoria para ser elegido como habitante de la isla; como tantos no logró su cometido y por ello fraguó el plan de ingresar a ella clandestinamente. Ciertamente las exigencias para ingresar a esa pequeña porción de tierra eran draconianas: la gente que entrase debía ser de izquierda y manifestar odio a todos los aparatos capitalistas, a los gobiernos de derecha, a la fuerza pública; todo el catálogo de odios que fungían como requisitos de admisión se resumían  en el famoso texto "las doctrinas del odio", publicado en el 2017.

"Mal aventurado Carlos Ardila Lulle y demás empresarios por ambiciosos; por querer monopolizarlo todo, hasta la cultura; por hinchar sus billeteras a costillas del hambre del pueblo. Y mal aventurados los pobres por usar la pobreza como excusa para robar, ser analfabetos, ignorantes, escuchar reggaeton y querer que todos se lo den molidito y en bandeja de plata.

"Mal aventurados los choferes de bus por guarros, por no tener buen gusto para la música, por manejar como salvajes, por nunca parar inmediatamente uno timbra.

"Mal aventurados los narcos porque con su avaricia han creado una nueva ética detestable. Ética según la cual la vida no vale nada; sólo vale ostentar carros, casas, cadenas y hasta mujeres... y donde la única razón esgrimida es la der revólver con su poder intimidatorio. Mal aventurada su odiosa cultura su pretensión de querer infiltrarlo y pervetirlo todo.

"Mal aventurados los jóvenes por "no nace pa' semilla". Por dedicarse exclusivamente a pensar en el aquí y el ahora. Por vivir al filo del peligro sin pensar en el mañana. Por dedicarse a pensar en sexo, rumba y en trago como los destinos máximos de la vida. La verdadera revolución debería ser impulsada por los jóvenes, pero a los jóvenes de hoy no les interesa la revolución; los muy miserables se aprendieron muy bien las lecciones del capitalismo.

"Mal aventurados los que se la pasan metidos en un gimnasio o las que se ponen tetas de silicona; maldita sea la gente que es esclava de su imagen y, por sobre todo, la gente que es bella. La gente linda es la peor plaga que existe sobre la tierra.

"Mal aventuradas las mujeres por su falta de iniciativa y solidaridad de género. Las repudio por ser incapaces sin un hombre y porque siempre buscan al más marihuanero, pandillero, sicario, mujeriego, maltratador, pedante, hampón... etc. Su idiotez no tiene parangones".

Poco imagino quien produjo tan ridículo discurso que el 16 de marzo de 2035 -fecha en que cumpliría 49 años- la mala ventura se apoderaría de él y de aquella isla de población críptica y recelosa. Cuando la gente le visitó aquel día, sus ojos se anegaron de lágrimas al ver la magnitud de la masacre que aquella nefanda dama le trajo como presente. Esas lágrimas parecían contener más agua que todo el mar que, embravecido, rodeaba la isla. El sueño que emplazó sobre esa isla y que edificó sobre cimientos que hedían a sudor del dios dinero, se desplomó como si replicara la caída del alemán luego de que le dieron muerte. 

"Los familiares de Hans Tsara claman justicia. Su madre entre sollozos aseguró que Gregorio Méndez sólo mandó matar a su hijo porque era bello. En efecto el finado alemán se distinguía por una muy buena presencia: ojos azules, cabello rubio, buen porte, bonitas facciones. Ese listado de atributos al parecer removió el resnetimiento que tanto caracteriza al Nóbel y que evidentemente terminó con una muerte, para la gran mayoría, injusta. Cientos de personas alrededor del mundo están protestando en contra de Gregorio Méndez: queman muñecos de trapo con su imagen, incineran afiches con su rostro impreso, queman en hogueras comunitarias sus libros. Los manifestantes aseguran que el Nóbel no es otra cosa que un pobre loco con ínfulas de dictador (...) El famosos periodista peruano Alan Guerra, uno de los opositores más recalcitrantes de Méndez, concedió la siguiente declaración:

'Gregorio Méndez simple y llanamente está cosechando lo que sembró en su vida. Una persona que en su discurso ha promovido el desprecio absoluto hacia culturas y opiniones distintas a las de él no podría recibir otra cosa que ese mismo desprecio de parte de toda una humanidad que decidió devolvérselo'

Desde Frankfurt, Alemania, informa para la CCN Venancio Sánchez".

Los calendarios ya marcaban el día después de los idus de marzo del año 2035. Acaecida la noche -nueve y quince para ser precisos- una legión de sicarios que en los anales de la historia serían reseñados como coalición de países occidentales, arribó al reino de Méndez y lo convirtió en un depósito de cadáveres.

"El presidente estadounidense Denzel Williams acaba de dar sus primeras declaraciones sobre el ataque violento que segó la vida del escritor colombiano Gregorio Méndez:

'El gobierno de Estados UNidos tiene todos los argumentos del mundo para justificar el ataque a la Isla Méndez. Tenemos pruebas que demuestran que en aquella isla Méndez y sus seguidores escondían misiles y armas nucleares que iban a ser usados en atentados terroristas. Muchos de los seguidores de Méndez a su vez eran terroristas de Al Qaeda camuflados (...) todos esos hechos sumados a la muerte brutal de la que fue objeto el ciudadano alemán nos llevó a todos los países aliados a ejecutar un plan de defensa contra el odio a occidente propiciado por Gregorio Méndez...'".

... Los soldados sin mediar palabra rellenaron de plomo a algunos y redujeron a cenizas a otros. Cenizas sólo quedaron del sueño de aquel que muchas veces anheló la muerte, mas cuando ella quiso visitarlo él ya no la esperaba... porque le llegó a destiempo.


Nota del autor: intento de cuento creado en 2007 para la asignatura Cuento Colombiano Contemporáneo, electiva de la Universidad del Valle. Al profesor de dicha asignatura no le gustó el texto y con toda la razón. Su autor posteriormente envió el cuento al reconocido cronista Alberto Salcedo Ramos para conocer su opinión, pero nunca obtuvo respuesta. 

Sobre el cuento se puede decir que es bastante malo, pero refleja el intento de una persona que con una buena asesoría y un buen adiestramiento hubiera podido convertirse en un escritor medianamente decente.
 

 

martes, 13 de diciembre de 2016

LA MARAVILLOSA ISLA DE MÉNDEZ (PARTE II)

No sólo los biógrafos estaban al pendiente de cada paso que daba Méndez; los medios masivos de comunicación también se encargaban de cubrir cada hálito, cada gota de sudor, cada uno de sus movimientos:

"El hecho de que una celebridad adquiera una isla en el Pacífico no sorprende a nadie, pero el hecho de que Gregorio Méndez lo hiciera sí. En efecto hoy se confirmó la noticia de que el Nóbel compró una pequela ínsula ubicada a 200 kilómetros de la célebre isla de Pascua, a un costo superior a los... millones de dólares. Ciertamente el escritor, sociólogo y periodista colombiano jamás ha sido amigo de realizar este tipo de gastos suntuarios (...) Sin embargo la sorpresa es aun mayor cuando el mismo Méndez ha revelado el uso que le dará a la mencionada ínsula:

'Convoco a cuanta persona sienta que su vida ha sido un reflejo de la mía. En pocas palabras llamo a todos los que se han sentido unos parias en este mundo, unas fichas de rompecabezas que no encajan, unos tristes dípteros sumergidos en un mar de leche. Los convoco para que se conviertan en habitantes de un mundo que planeo construir para ustedes. Sí, busco a los seres más horrendos, a figuras que más parezcan cadáveres ambulantes, a los más deformes, los más tristes, los más silenciosos, los que sientan damnificados por el sistema capitalista y neoliberal. Por la globalización. Busco a los más desadaptados, a aquellos de los que todos se burlan...'" 

Aquel 12 de octubre de 2026 los noticiarios españoles dieron cuenta de cómo Gregorio Méndez había decidido llevar a cabo su más ambicioso proyecto: construir su propio mundo. Y lo consiguió. Muchos de sus adeptos, desde China a la Conchinchina acudieron en masa a la convocatoria para escoger a los 500 que tendrían el honor de convertirse en residentes de la denominada "Isla Méndez". Tras elegidos, fueron llevados a aquella porción de tierra rodeada de agua que fue acondicionada con hospitales, servicios públicos, bibliotecas, teatros, conchas acústicas para conciertos... y hasta sitios para orgías. La inauguración oficial se efectuó el 13 de mayo de 2027. El pedacito de tierra enclavado en el mar en poco tiempo se convirtió en una micro nación muy próspera. Además de aquel eran muchos los logros en el currículo de Méndez. Retomando a Miguel Fuentes:

"La racha de éxitos que signó su carrera (la de Méndez) comenzó al ser galardonado con el primer puesto en un concurso de cuento organizado por una universidad de Cali, su ciudad putativa. Corría el año 2007 cuando ello ocurrió. Ese pequeño galardón sería el preludio de su promisoria carrera que se cristalizaría, años después, con la publicación de un clásico de la literatura como "La Tragicómica Historia de Alfa y Beta" (...) la hazaña sería repetida con "Anabel", "la Gentuza", "Una Segunda Oportunidad para Marianne" y "La Bastarda" (...) en el campo audiovisual irrumpió con un documental tan polémico como "Los Héroes de la Patria" que trataba el espinoso tema de una mujer que quedó inválida tras ser salvajemente violada por varios soldados en la Base Aérea de Bogotá (...) adaptó para el cine varias de sus obras literarias, lo que le mereció un premio Óscar al mejor guión adaptado que recibió en 2017 (...) Como periodista fue célebre por sus denuncias sobre corrupción. Él fue, en el 2016, causante de la dimisión del entonces presidente Germán Vargas Lleras...". 

Mucha gente piensa que es errado afirmar que Méndez fue el principal gestor de la renuncia de Vargas Lleras, pero igualmente la mayoría admite que el Nóbel siempre fue crítico de las políticas tanto de aquel como de su predecesor Álvaro Uribe Vélez. Ciertamente sus tendencias fueron de izquierda. Incluso Fuentes le adjudica el ser responsable de la asunción al poder presidencial de Carlos Gaviria , candidato del partido socialista colombia, aunque igualmente muchos le refutan al biógrafo esa opinión. Lo que nadie refuta es que por sus posturas "mamertas" muchos no dudaron de calificar al Nóbel de comunista, guerrillero y hasta terrorista. Ésta última consideración sería usada como pretexto por los estadounidenses para darle muerte años después. Regresando al asuntod e sus logros, además de su Óscar Méndez ostentó el honor de adornar su egoteca  con un Pullitzer, varios Príncipe de Asturias y hasta un Tv y Novelas.

"El atentando en Washington que dejó 47 muertos y de paso revivió el horrible fantasma del 11 de septiembre fue, según Al Qaeda, grupo terrorista que se adjudicó la autoría del acto, una demostración de afecto y admiración al Nóbel colombiano Gregorio Méndez. El gobierno de Estados Unidos ha ido más allá en sus afirmaciones asegurando que no tienen duda de que Méndez financió el atentado, así como ha financiado a lo largo de su existencia a diversos grupos terroristas incluido las FARC en su natal Colombia".

Las noticias una vez más tenían de protagonista al Nóbel criado en Cali. Pero ésta vez infortunadamente para mal. Como un efecto dominó, en varios países occidentales se reprodujo la tragedia que vivió Washington aquel 25 de abril de 2033. Y la autoría de cada una de esas acciones genocidas fue asumida por Al Qaeda repitiendo las mismas palabras que la primera vez: "este ataque contra las fuerzas satánicas de Estados Unidos es también un gestod e apoyo irrestricto a la imagen de alguien que a pesar de estar inserto en la cultura occidental, ha osado criticarla (...) Gregorio Méndez se ha atrevido a desnudar la naturaleza corrupta e hipócrita de esa cultura y por ello no podemos más que celebrar su arrojo...". De inmediato Méndez declinó los gestos de admiración de aquellos extremistas: "siempre he sido un ser tranquilo. Y por tranquilo todo el mundo me volvió ropa de trabajo, o pregúntenle a mi papá que cuando niño me humillaba sin que yo chistara, o pregúntenle a mis compañeros de colegio que cada semana me ponían un ápodo distinto, se burlaban del hedor que despedía mi cuerpo, de mi timidez (...) No obstante yo nunca busqué venganza contra esa gente (...) sigo pensando que las luchas se dan en el terreno de las ideas. La violencia física es propia de seres primarios (...) Nunca he celebrado el terrorismo, venga de donde venga, pues soy conciente de que nadie puede arrogarse el derecho de hacer sufrir a nadie. Siempre critiqué a las FARC por ir en contra del pueblo al que supuestamente defendían. Y critico a Al Qaeda por haber convertido a la violencia en el único lenguaje del que se valen...". Desgraciadamente sus descargos no contuvieron el mar de críticas que poco a poco lo fue ahogando; y como si fuese poco el oleajo de aquel piélago de agua creció tras conocerse un crimen ocurrido en la isla del Nóbel...

  

jueves, 8 de diciembre de 2016

LA MARAVILLOSA ISLA DE MÉNDEZ (PARTE I)

Gregorio Méndez cuando joven ansió muchas veces la muerte, pero ésta jamás atendió a sus súplicas. Muchos años después la parca segaría con su guadaña la vida del Nóbel, pero, paradójicamente, lo hizo en un momento en que él ya no la deseaba. Mas a Méndez todo siempre le llegó a destiempo. A destiempo llegaron las balas que traspasaron su cuerpo, sin haberle concedido al pobre siquiera el derecho a esgrimir su última defensa. Y el mismo destino cobijó a las quinientas personas que habían decidido prestarse a sus quijotadas al convertirse en la población de su propia isla. La sangre que brotó de él y de su gente tiñó en su lento tránsito las arenas de la playa para luego fundirse con las saladas aguas que se arremolinaban alrededor de la misma. 

Su muerte no fue el único momento aciago que hubo de encarar. Ya estando en la cúspide de su carrera como periodista en su natal Colombia -y trás lo que denominó "una guerra sucia de sus opositores"- hubo de exiliarse a España. La historia comenzó así: el 20 de septiembre del 2020 el diario "La Nación" de Cali reveló un gran "descubrimiento" periodístico... El escándalo que se produjo tras publicada esa noticia se replicó en otros medios: "Nóbel resultó ser testaferro de mafiosos" y otros titulares por el estilo aparecieron impresos con enormes caracteres en los principales periódicos de su país. La gravedad del asunto estribaba principalmente en que Méndez, desde sus primeras incursiones en los medios, fue crítico de la cultura del narcotráfico con un discurso, para muchos, plagado de clichés: "he vivido en Cali, cuna del traquetismo, por muchos años y he decir que desprecio la cultura mafiosa. De acuerdo, puede entenderse que la miseria que pulula en Colombia haya llevado a muchos a querer enriquecerse con cualquier método que estuviera a la mano; pero lo que no tolero es esa tendencia que tiene el traqueto de ostentar sus narcocamionetas, sus casas enchapadas en mármol, sus mujeres esculpidas con silicona y las cadenas que les cuelgan del pecho. Mucho menos acepto la arrogancia que tienen de pensar que todo tiene precio: los barrios, las personas, las conciencias...".

Esa virulencia con la que Méndez en su momento juzgó a los narcos atizó, tras estallado aquel escándalo, la ira de muchos de sus opositores, quienes sin dudarlo se fueron lanza en ristre contra su honra y contra la legitimidad del estatus de gran figura nacional que detentaba. Paralelo a ello, muchos de sus seguidores se sintieron defraudados; ambos sentimientos, los de detractores y seguidores, en contubernio, finalmente arrastraron al ostracismo al Nóbel cuando corría el año 2021. No obstante en el exterior fue acogido con entusiasmo. Y siempre fue así. Desde el momento en que publicó su primera gran obra en el 2013, sus ideas calaron en diferentes latitudes. No es exageración. Ese pequeño libro que, según sus propias palabras, "fue escrito sin pretensiones intelectuales ni de ningún tipo", le tributó a Méndez un espacio no sólo en el firmamento literario, sino también en los afectos de muchos que se volvieron sus fanáticos. Así reseñaba el semanario "7 días" -el más importante de Colombia- el colosal éxito que cosechó Gregorio Méndez a partir de aquella obra:

"sin lugar a dudas Gregorio Méndez es la figura más destacada del presente siglo. Su obra 'La Tragicómica Historia de Alfa y Beta", en la que realiza una incisiva parodia de la biblia, a la vez que una interesante radiografía de la historia de la humanidad, no sólo ha recibido los vítores de la crítica, sino que también ha cautivado la atención de millares de lectores a lo ancho y largo del globo. De hecho este libro ha vendido más ejemplares que todas las versiones de Harry Potter juntas (...) Ya hay quienes dicen que el éxito de Gregorio Méndez se ha encargado de relegar al espacio más recóndito del baúl del olvido a los pescaditos de oro del coronel Aureliano Buendía".

Para muchas personas tales aseveraciones no iban más allá de ser infames exageraciones. Sin embargo esa obra, junto con otras de calidad igualmente sobredimensionada, se tradujeron en unos jugosos réditos monetarios. Gregorio Méndez logró acumular una fortuna sin parangones para literato alguno; de hecho en una ocasión fue incluido en la prestigiosa lista de la revista "Forbes". Como era de esperarse, semejante carrera tan exitosa atrajo la atención de muchos biógrafos ansiosos de retratar la vida de aquel personaje. Uno de los más célebres fue su amigo y escudero Miguel Fuentes quien en su libro Biografía de un Héroe en las Sombras escribió:

"... Gregorio siempre rechazó el hecho de que lo considerasen 'un vulgar acumulador de capital'. En su calidad de genio benefactor de la izquierda, se encargó de invertir cada peso que recibió en obras de beneficio social. Uno de sus primeros grandes proyectos en ese sentido fue establecer una cadena de restaurantes que gozaría de una pequeña peculiaridad: sólo le daría empleo a personas que demostraran estar en la completa inopia. La magna idea se emplazó primero en Cali. Cientos de personas del Distrito de Aguablanca fueron contratadas en los restaurantes, rindiendo tal empresa, como afortunado resultado, una mejoría drástica en la situación de aquel reducto de miseria. Semejante acto elevó para muchos al Nóbel a la categoría de santo. Pero sus detractores empañaron estas iniciativas afirmando que ellas no eran más que alardeos populistas propios de una persona ansiosa de poder y que en un futuro no muy lejano quisiese fungir como político. Si lo hubiese querido, gracias a la simpatía de la que gozaba, Méndez bien pudiera haber ganado alguna curul en el Congreso o algún cargo en el Gobierno. No en vano -y gracias a sus talentos- en poco tiempo se convirtió en una de las figuras más influyentes ante la opinión pública. No obstante una de las piedras angulares de su filosofía fue nunca hacer parte de los engranajes de la política: 'mi lucha es enteramente intelectual', decía".