jueves, 27 de agosto de 2015

EL SOSPECHOSO SILENCIO DE LA PRENSA VALLECAUCANA FRENTE A LA DENUNCIAS CONTRA DILIAN FRANCISCA TORO



A través de Noticias UNO, un abogado que trabajó con la ex parlamentaria y aspirante a la Gobernación del Valle Dilian Francisca Toro ha hecho fuertes señalamientos en contra de ésta.

Gustavo Prado, así se llama el denunciante, en primer lugar divulgó la existencia de unos pagarés por varios millones de pesos que supuestamente habrían sido entregados por la empresa Ceiba Verde de propiedad de Toro y su cónyugue, para respaldar las candidaturas de varios aspirantes a cargos de elección popular en el Valle.  Muchos de estos candidatos, según la investigación de Noticias UNO, terminaron envueltos en líos judiciales. En 2007, fecha en que se entregaron las millonarias sumas, Toro era aún senadora y por tanto la Constitución le prohibía prestar dinero a campañas políticas.

Y en la emisión del pasado domingo 23 de agosto, el ex colaborador de la candidata a la gobernación denunció la manera como ésta presuntamente se habría financiado con recursos de la salud del departamento del Valle. Su modus operandi, según el denunciante, consistía en retrasar los pagos a los hospitales e IPS. Cuando esa cartera aumentaba abogados cercanos a la excongresista hacían gestiones para agilizar dichos pagos y parte de sus honorarios iban a parar supuestamente a las bolsillos de Toro.

Se desconoce qué tipo de motivaciones tiene este abogado para hacer semejantes acusaciones y tampoco se sabe si son veraces o no; eso le corresponde aclararlo a la Justicia colombiana. Pero  aún así tales afirmaciones son lo suficientemente graves como para llamar la atención de la prensa vallecaucana. Lo raro es que los periódicos, los noticieros, y demás medios de comunicación de la región han guardado silencio frente a estas acusaciones. Y uno se pregunta ¿qué hay detrás de eso? ¿Acaso miedo?, ¿acaso simple conveniencia?

No se trata de señalar como culpable a la médica de Guacarí, pero sí de no hacer oídos sordos a las denuncias contra ella e investigar qué hay detrás. El destino del tercer departamento más importante de Colombia está en juego.

jueves, 6 de agosto de 2015

CUANDO LA MUERTE LLEGA (segunda versión)



Édgar siempre causó la misma impresión entre la gente de “ambiente” con la que trabó amistad a lo largo de su vida: la de ser un tipo “jarto”, tedioso, soporífero. Pero hubo un amigo al que no sentía que aburría con su presencia. Su nombre era Steven.

Se podría decir que aquel muchacho era la única persona cercana a la que podría dar el calificativo de amigo. Sus charlas últimamente eran en su mayoría virtuales o telefónicas, aunque valga decir que era Édgar el que generalmente tenía la iniciativa de llamar a su amigo. No obstante aquel mediodía de Julio pareció romperse esa tendencia. Édgar recibió una llamada del celular de  Steven. Se apresuró a contestar y cuál no sería su sorpresa cuando descubrió que la persona al otro lado de la línea no era su viejo amigo sino una mujer. Se trataba de la hermana de Steven quien sin demasiado preámbulo le avisó a Édgar que el muchacho había fallecido.

Édgar se había enterado de que su amigo estaba mal de salud apenas el viernes de la semana anterior al deceso. A través del chat de una red social él le pidió que lo llamara a su celular pues debía contarle un asunto que por medios virtuales era imposible de tratarse. Édgar se extrañó un poco, pero procedió a acceder a las pretensiones de aquel amigo al que hacía casi dos años no veía.

Sí, la última vez que se encontraron frente a frente Steven todavía exhibía su larga y sedosa cabellera negra y en términos generales se le notaba muy bien de salud. También mostraba con cierto orgullo su nuevo tratamiento de ortodoncia y transmitía una seguridad propia de quienes han logrado enderezar el rumbo de su vida. Tiempo después el joven se cortaría el pelo  y se lo teñiría de un rubio encendido y a través de las redes sociales exhibiría su nuevo look en compañía de un amigo con quien posaba en fiestas de disfraces y parques de diversiones. Esas imágenes generaban cierta envidia a Édgar pues sentía que había perdido al único amigo que le quedaba. Un intruso le había arrebatado su lugar. Pero valga aclarar que no eran celos de naturaleza amorosa ni nada por el estilo. De hecho Édgar y Steven siempre fueron estrictamente amigos y nunca permitieron que esa amistad se "contaminara" con las veleidades de la libido.

Lo último de lo que Édgar se enteró a través de las omniscientes redes sociales fue de la celebración del cumpleaños de su amigo en el lugar donde actualmente trabajaba. Las fotografías que daban cuenta de ese agasajo fueron un campanazo de alerta; Steven estaba en extremo delgado y era obvio que algo no marchaba bien con su salud.

Meses después se comprobarían las sospechas. Luego de que Édgar accediera llamar a su amigo, se enteró por boca de él de que había sido hospitalizado. La causa: estaba infectado de aquel virus letal. Al parecer se había contagiado hace bastante tiempo y no acudió a recibir tratamiento médico oportunamente. Ahora la vida le cobraba factura por esa decisión. Steven recurría en esos instantes a Édgar porque éste años atrás se había vinculado a una fundación de pacientes seropositivos y por ello tenía conocimiento acerca de esa condición. Édgar, como era apenas lógico, intentó darle una voz de aliento a su amigo postrado en cama. Le dijo que tuviera fuerza, que luchara porque tenía toda una vida por delante, que confiara en Dios y todas esas frases quizás de cajón que se suelen formular en estos casos. La última vez que se comunicaron, el enfermo le pidió a su amigo de forma encarecida que lo visitara a su casa una vez lo dieran de alta y entre risas agregó "ojalá me lleve frutas". Édgar le prometió que así sería.

Desafortunadamente esa promesa no se cumplió. Una semana después de ser recluido en el hospital Steven expiró. Así terminó la historia de aquel joven que Édgar conoció 10 años atrás en un parque al sur de Cali en el que se reunían homosexuales a tener encuentros de todo tipo. En un principio Steven dijo tener 15 años –Édgar tenía 19- y en efecto aparentaba esa edad. Desde entonces los dos forjaron una bella amistad. Jamás tuvieron sexo; se limitaban a conversar sobre sus experiencias vitales cada vez que se encontraban en aquella inmensa zona verde al aire libre. Édgar siempre recordaría de Steven su pintoresca ignorancia. Un año después del célebre rescate de Íngrid betancourt los dos amigos se encontraron en el parque. "¿Y eso que lo encuentro por aquí?", preguntó aquella vez Steven. "Vine acá para escapar de la conmemoración de la Operación Jaque", le contestó Édgar. "Operación Jaque, ¿qué es eso?", replicó el ignoto joven. Meses después Steven saldría con otra de sus “perlas”.  Cuando Édgar le contó a su díscolo amigo que estaba trabajando en una fundación con personas con VIh, éste preguntó: "'¿Vih?, cierto que hay de dos tipos: positivo y negativo".

A lo largo de esa década durante la cual los dos jóvenes forjaron su amistad, Édgar fue testigo de muchos comportamientos de su amigo, como por ejemplo su costumbre de buscar establecer relaciones amorosas por interés. Ahí estaba de ejemplo Fercho, aquel moreno bonachón del que Steven se volvió novio sólo porque éste lo invitaba a comer mazorca en los alrededores del parque. Tal noviazgo no duró mucho. Édgar también atestiguó las desventuras financieras de Steven y por ello, mientras aquel estuvo desempleado, siempre lo invitaba a comer. Sin embargo Steven sentó cabeza, consiguió un buen empleo y cesó de buscar hombres sólo por interés. Dos años antes de su muerte conoció a una persona con la que pensó podría tener una relación de pareja. Pero la duda se sembró en su corazón cuando descubrió sin querer unos papeles que parecían indicar que ese prospecto de novio estaría contagiado de vih. Steven pidió consejo a Égdar y éste lo conminó a hablar claramente con aquel hombre y exigirle que aclarará si estaba infectado o no.

La vida suele ser injusta. A Steven le llegó la muerte justo cuando se había convertido en una persona responsable, con un trabajo estable y con metas a mediano plazo. Édgar atendiendo a una obligación moral asistió al velorio de aquel amigo a quien no veía hace dos años. Conoció a la madre del difunto, a sus hermanas, a su padrastro. El número de asistentes al velorio era escaso pues Steven siempre fue de pocos amigos. Estando allá Édgar se llevó varias sorpresas: descubrió que Steven no había nacido en Cali como siempre pensó, que no se apellidaba Camargo sino Gonzáles, y, lo más sorprendente, que no era menor que él sino que había nacido en 1984, es decir que el "muchacho" ya contaba con 31 años.  Sus últimos meses fueron difíciles. Perdió peso de forma dramática hasta llegar a la pavorosa cifra de 30 kilos. La diarrea lo atacaba constantemente. Y estaba tan débil que sus familiares debían servirle de bastón cada vez que quería subir unas escaleras. La delgadez de su cuerpo era tan acentuada que su madre prefirió que sellaran el ataúd para que todos los que lo conocieron en vida se quedaran con el recuerdo del Steven rozagante, dicharachero, risueño e ingenuo. Así se despidió Édgar de uno de sus pocos amigos, aquel del que nunca recibió un reproche y con el que podía hablar fluidamente sin que éste revelara signos de tedio y aburrimiento.

Adios Steven.

viernes, 24 de julio de 2015

MYBEAUTYQUEENS

El placer culposo de muchos son los concursos de belleza, esos eventos denostados por las feministas que con el pasar de los años han perdido a pasos agigantados su popularidad. La historia que voy a contar está íntimamente ligada a estos certámenes e inició en el foro virtual de reinas de Belleza de Univisión, una de las cadenas hispanas más importantes de Estados Unidos. Tal foro era, es y seguirá siendo una auténtica letrina donde los usuarios amparados en el anonimato desfogan todo su fanatismo y xenofobia ciegos traducidos en insultos terribles a las reinas y, sobre todo, a los países que representan. Es así como las reinas venezolanas son reducidas a muñecas de plástico que representan a un país "sin papel, pollo y harina"; las colombianas son tratadas como "prepagos" del país de la "coca, los sicarios y los narcos"; las dominicanas son unas yoleras y plataneras; las peruanas unas cuyeras desdentadas y un largo etcétera.

Divitrue era una forista de univisión que cansada de tanta bajeza decidió crear su propio foro. Primero se llamó Mymdqueens y luego se rebautizó a Mybeautyqueens. Tal espacio virtual tendría una pecularidad: a diferencia de su predecesor de univisión, sería un foro con un completo staff de moderadores que se encargarían de imponer un orden casi carcelario. Las ofensas denigrantes, las palabras peyorativas, el usar las fotos personales de foristas para burlarse de ellos, se convertirían en prácticas proscritas y quién se atreviera a incurrir en ellas recibiría el peor de los castigos, un baneo, el equivalente cibernético a un cruel destierro.

Pronto un gran porcentaje de los foristas del foro de univisión emigraron masivamente al foro creado por la boricua Divitrue. Al nuevo foro arribaron forista reconocidos como Blackambar, Gio...el+, la Chica Intelectual, Zammy cool, Kikecool, Fer, Karmal, etc. Con el pasar de los años engrosaron la lista de foristas personajes como Salo, Sebastián, Pokemon y otros. Sin embargo la tranquilidad que Divitrue pretendía resguardar celosamente no duraría mucho; un buen día estalló un conflicto entre la boricua y su paisana y mano derecha, la Chica Intelectual. El por qué de ese rompimiento no lo tengo claro, pero lo cierto es que la Chica se marchó de Mybeautyqueens junto con sus tres aliados: José Fernando, Daniela y Zammy Cool y en un acto que fue interpretado como una traición hacia Divitrue decidió fundar su propio foro: Divaz Beauty.

De esos tres lugartenientes quizás el más cercano a la Chica era el díscolo Zammy Cool quien se granjeó una "celebridad" en el foro de univisión a fuerza de inventar disparates como que era modelo de Calvin Klein, que juanes le echaba los perros y que había conocido en Shakira en fiestas realizadas en el Medio Oriente. En realidad, Zammy no era más que un modesto chico cartagenero aficionado a las reinas de belleza. Sobra decir que La Chica y sus tres amigos fueron sancionados con su respectivo baneo definitivo del foro de Divitrue.

En principio Divazz Beauty funcionó bien; en él participaba mucha gente y se convirtió en una trinchera desde se lanzaban dardos y mordaces críticas a Divitrue. Pero con el tiempo perdió audiencia y desapareció por simple sustracción de materia.

Sin embargo Zammy cool no se quedó con los brazos cruzados. Dicen las malas lenguas -no me consta- que el inquieto cartagenero retornó a Mybeautyqueens suplantando la identidad de una travesti cartagenera y desde entonces se ha dedicado a atacar con saña a peruanos y venezolanos. También se ha ido lanza en ristre contra reinas colombianas, especialmente Paulina Vega, pero su odio hacia ella se transmutó en ciego fanatismo apenas la corona de miss universo se posó sobre las sienes de la barranquillera. Valga decir que la "bipolaridad" es una "práctica" común en Mybeautyqueens.

Otro popular personaje de Mybeautyqueens es Gio...el+ más conocido con el mote de "la costurera" ya que el chico es diseñador de modas. Gio es quizás el más popular de todos los colombianos y también el que tiene el humor más sarcástico e inteligente. Pero también es el más clasista y, por qué no decirlo, arribista. Vive presumiendo de la "clasudez" del CNB y de la supuesta alta alcurnia - Cuna de oro- de sus reinas favoritas como Paulina Vega. Sin embargo y paradójicamente el triunfo de la barranquillera lo terminó afectando. A fuerza de defender a la miss universo de los ataques de medio foro que por x o y razón -envidia quizás- no estuvo de acuerdo con su elección, su carácter se ha ido tornando cada vez más agrio y pendenciero, razón por la cual ha sido suspendido en reiteradas ocasiones del foro. Cabe agregar que Gio nació en el Caquetá y ahora está radicado en Bogotá.

No se puede dejar de mencionar a Karmal un sicólogo samario célebre en el foro por sus terribles horrores ortográficos que el atribuye a cierto problema sicológico. Este joven es famoso por su extremo nacionalismo y por su afán de defender a las reinas colombianas por más insípidas que sean a capa y espada. De su autoría son recordadas frases al estilo de que "la robayo partió en dos la historia del Miss Universo, marcando un antes y después de su mostrada de cuca". A los detractores de Paulina que son casi el 70% del foro los ha bautizando como "la Fábrica de las Ardidas"...

ESTA HISTORIA CONTINUARÁ...

lunes, 1 de junio de 2015

A LA GURISATTI NO LE HA FUNCIONADOLA ESTRATEGIA



El rating habla por sí solo.  El noticiero del Canal Caracol sigue superando en audiencia al informativo dirigido desde enero pasado por la periodista Claudia Gurisatti. Muchos dirán en defensa de la vallecaucana que la diferencia en las audiencias de ambos noticieros es muy estrecha y que no se puede pretender que en unos meses la gurisatti logré revertir la mala racha que ha sufrido el Canal RCN en los últimos dos años. 

Sin embargo lo cierto es que las estrategias de la gurisatti para posicionar el noticiero bajo su dirección aun no cuajan en el público. ¿Y cuáles han sido esas estrategias? Fácil, volverse obsecuente con el Uribismo y, por ende, adoptar una posición crítica frente al gobierno de Santos especialmente en lo relativo al proceso de paz que se está llevando a cabo en la Habana. No ha tenido que esforzarse mucho Noticias RCN para asumir ese rol crítico. Bastante papaya han dado las organizaciones insurgentes con actos tan terribles como la masacre de los 11 soldados en el Cauca o la exhibición como trofeo de guerra de la pierna que perdió un militar al pisar una mina antipersona sembrada por el ELN. También se ha dedicado el noticiero a conmemorar los aniversarios de todos los actos de terror de las guerrillas. Y ello no es criticable pues no se puede pretender que un medio se silencie frente a los crímenes de las Farc, aunque sí causa curiosidad que los actos del paramilitarismo no tengan mayor mención en el noticiero.
 
Tampoco tiene nada de cuestionable que Noticias RCN se haya constituido en un medio de oposición a las diferentes decisiones del Gobierno de Santos, si no fuera porque detrás de esa supuesta actitud crítica se esconde un afán por posicionar la imagen de Álvaro Uribe Vélez, a la vez que servirle a éste como caja de resonancia para sus reparos contra Juan Manuel Santos, el pupilo al que el mismo llevo al poder. En ese orden de ideas Uribe aparece por un lado como opinador recurrente en el noticiero, mientras que por el otro los escándalos relacionados con sus ocho años de gobierno son minimizados.
Como noticiero opositor Noticias RCN ha llegado al extremo de solidarizarse con las protestas adelantadas recientemente por los maestros, yendo así en contravía de lo que suelen hacer los medios tradicionales al cubrir este tipo de protestas: deslegitimarlas per sé. ¿Será que si las protestas de los educadores agremiados en Fecode hubiesen ocurrido en un hipotético tercer o cuarto mandato de Uribe, Noticias RCN se hubiera mostrado tan partidario y solidario con ellas?

Sin embargo esas estrategias implementadas por la Gurisatti hasta el momento no han surtido total efecto. El público se sigue inclinando por Noticias Caracol, un noticiero mediocre, efectista y populachero que engancha audiencias con videos y noticias sobre atracos, y personas que se tranzan en terribles batallas callejeras armadas con machetes. Nada se puede hacer al respecto mientras los espectadores no exijan un periodismo de más calidad. Entretanto tocará seguir escogiendo entre las heces y los detritos.

jueves, 19 de febrero de 2015

Sesgo en el cubrimiento de noticias internacionales

Artículo publicado originalmente en Las 2 orillas el miércoles 18 de febrero de 2015
http://www.las2orillas.co/sesgo-en-el-cubrimiento-de-noticias-internacionales/
Leer o ver en televisión las noticias sobre sucesos del acontecer internacional que divulgan medios como El Tiempo, Semana, el Espectador, Noticias RCN o Noticias Caracol es como experimentar un deja vu. Siempre informan sobre los mismos países: Venezuela, Argentina, Nicaragua, Ecuador, etc., y todos tienen en común que están gobernados por presidentes de izquierda. El desabastecimiento en Venezuela, el asesinato del fiscal Nisman en Argentina, la futura construcción de un canal interoceánico en Nicaragua y la llegada de un movimiento de extrema izquierda en Grecia acaparan los titulares de los medios colombianos.
Y no los critico: está bien que estos medios denuncien los abusos de los gobernantes de izquierda. El mundo no puede hacer oídos sordos a la dramática situación que vive nuestra hermana república de Venezuela por cuenta de la escasez crónica de productos de primera necesidad, la inseguridad y la represión a la oposición. Tampoco puede pasar por alto la misteriosa muerte del fiscal Nisman en Argentina ad portas de imputar cargos a la presidenta Cristina Fernández, ni menos ignorar las repercusiones negativas que puede acarrear la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua.
Pero inquieta que esos mismos medios no sean igual de acuciosos e inquisitivos a la hora de informar sobre las tropelías que ejercen sobre sus ciudadanos los presidentes de derecha en Latinoamérica o la compleja situación que viven los países gobernados por personajes de este mismo espectro político. Poco o nada dijeron los medios colombianos sobre la crítica que hizo la ONU al gobierno del presidente guatemalteco de centro derecha Otto Pérez Molina por su decisión de rebajar el salario mínimo en algunas zonas del país centroamericano para beneficiar a empresas que deseen invertir en esos sectores. Algunos críticos dicen que tal reducción implicaría que los guatemaltecos no tendrían ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta familiar, pero al parecer a ningún medio colombiano le pareció relevante esta noticia.
O qué decir del expresidente de Panamá Ricardo Martinelli que está siendo investigado por presuntos casos de corrupción en la contratación de comida deshidratada para escuelas públicas de su país, a la vez que ha sido denunciado por espionaje a la oposición. La difusión que le han dado los medios colombianos a este caso ha sido más bien escasa.
Pedirle imparcialidad a los medios colombianos que no son más que cajas de resonancia de grandes grupos económicos a los que pertenecen, es como pedirle peras al olmo. Pero aun sería justo que informaran sobre los problemas que enfrentan los países independiente del espectro político que los gobierne y no sólo se limiten a informar sobre las brutalidades del mediocre Maduro de Venezuela.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Cali sin agua Y NADIE HACE NADA

Lunes 16 de febrero de 2015. Una vez más a los habitantes de un humilde conjunto de apartamentos en el barrio Alférez Real situado al sur de Cali, les cortaron el suministro de agua. La interrupción se extendió por varias horas durante las cuales la pobre gente se tuvo que privar de tomar el vital líquido para calmar su sed que se ha visto atizada por la ola de calor; varias horas en que esa misma gente se debió abstener de tomar una duchar, enfrentó problemas para cocinar y, lo que es peor, debió aguantar las ganas hasta de defecar.

Lo verdaderamente grave es que esas interrupciones en el servicio de agua no son un hecho aislado y atípico, sino que ocurren diariamente. Prácticamente se han convertido en parte de la cotidianidad de los habitantes de este populoso sector de la capital del Valle. Las razones para este fenómeno aparentemente tienen su raíz en la dependencia que tiene Cali al río Cauca. Esta enorme arteria fluvial es la que provee el vital líquido a la mayoría de habitantes de la sultana del valle, pero resulta que en épocas de intenso invierno es normal que interrumpan el servicio de agua porque la turbiedad presente en el río hace imposible su tratamiento. Sin embargo, cuando es el calor el que agobia a los caleños, el tratamiento del agua también se vuelve imposible porque el caudal del Cauca y los otros ríos baja provocando que la contaminación en ellos se concentre. Por ende quitan el agua cuando llueve y también cuando hace sol. ¿Y qué hacen los gobiernos municipal, departamental y nacional al respecto? Nada. Mientras se prepara un plan de recuperación del río Magdalena, el pobre y excesivamente contaminado río Cauca sencillamente se ha quedado sin dolientes.

Emcali, la empresa de servicios públicos responsablemente del suministro del vital líquido en Cali, tampoco ha hecho mayor cosa, salvo aplicar paliativos como los llamados reservorios que no resuelven de fondo la problemática. Se han propuesto diversas altervativas: construir un embalse, tomar agua de otras fuentes, etc., pero todo se ha quedado en el papel. Pecando de dramático, me atrevo a pronosticar que en pocos años Cali, la tercera ciudad más poblada e importante de Colombia, estará sufriendo una situación similar a la que viven hoy los atribulados habitantes de Yopal, Casanare.

Resulta paradójico que una ciudad bañada por siete ríos –algunos de ellos ya convertidos en caños fétidos- sufra por la falta de agua. Y a la vez resulta triste que se deba pensar en buscar otras fuentes de agua para abastecer a la ciudad, porque al igual que pasa con el Cauca, poco a poco van a perecer por cuenta de la contaminación y la inconciencia humana. Son las consecuencias de una ciudad que ha crecido desmesuradamente sin pensar en el medio ambiente. Cali ha experimentado un crecimiento demográfico exagerado sin que contara con una infraestructura que soportara el arribo de cientos de miles de personas. Se desecaron las lagunas y humedales en el oriente de esta capital para levantar allí tugurios. Se han extinguido y contaminado las fuentes de agua. En definitiva, Cali es un monstruo que se ha hecho grande sin ningún tipo de planeación y protección ambiental.

Mientras tanto a los caleños les tocará seguir aguantando las ganas de calmar la sed, de tomar una ducha y hasta de cagar por cuenta de la desidia de Emcali y los gobiernos del orden municipal, departamental y nacional. Y, por supuesto, por culpa de ellos mismos y su manía de depredar el medio ambiente y contaminar a diestra y siniestra.


martes, 16 de diciembre de 2014

SÓLO ESO… UN CARTÓN

Lo de Paola siempre fueron las letras. Mas cuando le dijo a su madre que quería estudiar literatura, recibió una tajante respuesta: “¡no, con eso te vas a morir de hambre!” Las limitaciones económicas le impusieron a la espigada morena nacida en Tumaco la obligación de escoger una carrera más ‘rentable’. “Viajé a Cali. Me presenté en Univalle para estudiar administración de empresas y quedé”, cuenta. Pero poco tiempo después resolvió cambiarse a comunicación social. Sencillamente no pudo huir del influjo de las palabras escritas.

Inició esa carrera con el anhelo de escribir algún día en un periódico de renombre. Pero esa ilusión no resistió su paso por la Escuela de Comunicación Social. Jesús Martín Barbero, a través de sus textos, se encargó de poner a la tumaqueña en contra de los diabólicos medios masivos de comunicación. “Por eso –recuerda- cuando debí buscar la práctica profesional no me presenté a El País”.

Descartada esa alternativa, Paola debió recorrer un sendero pedregoso para ejercer su pasantía. Primero lo intentó en un instituto de la Universidad. Sólo resistió un mes allí.  “Durante ese tiempo lo más parecido a lo aprendido en la carrera que pude aplicar fue corregirle unas comas a un texto del jefe. De resto lo único que hacía era sacar copias, organizar cuadros en Excel… ¡Y también aprendí cómo doblar planos de arquitectura!”, relata con una sonrisa dibujada en su rostro.

Presa de la frustración solicitó en la Escuela un cambio de práctica. Pasó a vincularse a un programa del Canal Universitario donde enfrentó una nueva decepción: “Ninguna de mis ideas le gustaba al director de ese espacio. Me decía que estaba MFT, ‘miando fuera del tiesto’, porque yo quería hacer programas sobre lo que significa la universidad pública desde una perspectiva política. Es que en ese canal le apuestan a otras cosas porque ya tienen programado el chip de lo que el mercado quiere. Por eso allá uno ve más gente de universidades privadas que de Univalle”. Ante la avalancha incesante de negativas, Paola optó por renunciar.  A final cumplió con el requisito de las pasantías en la Facultad de Humanidades de su alma máter. Debió redactar boletines, tomar fotos y cubrir eventos.

Tras entregar su tesis la morena del Pacífico ni siquiera intentó buscar trabajo pues sencillamente ignoraba para qué era útil. “En la universidad  aprendés  a comprender a Sloterdijk, pero finalmente no sabés en qué te vas a enfocar para trabajar. No tenés un saber específico aplicable”, opina. Y agrega que: “uno está encapsulado en la Escuela y cree que es el gran investigador, el artista, el cineasta, pero cuando sale uno se da cuenta de que lo ven como alguien que pone carteleras, coge un teléfono y hace boletines”.

Reconoce, por supuesto, que algunos comunicadores univallunos han logrado descollar en el terreno artístico, la producción audiovisual, etc., “pero a costa de ganar méritos trabajando ad honorem o apoyados por los papás. Muchos no podemos darnos ese lujo”.

En efecto, Paola tenía que responder por el arriendo, la comida, los servicios. Para su fortuna una oportunidad tocó  a su puerta: “Un profesor, una semana antes de mi grado, me comentó sobre una vacante en CISALVA. Mandé los papeles y me seleccionaron para trabajar por un año”, relata. Pero ya está próxima la fecha en que terminará su contrato y ésta vez sí se ha puesto en la tarea de buscar empleo: “Me he metido a Computrabajo y ha sido una desilusión. A veces me dan ganas de ponerme a llorar”.

A la escasez de ofertas para comunicadores se suma el pobre acompañamiento que da la universidad a sus graduandos para que se engranen en el mundo laboral.  “Yo me he metido a la página de egresados y como que nunca funciona”, sostiene la comunicadora. Algunos de sus compañeros para suplir ese vacío institucional “mandan ‘fantásticos’ correos con ofertas de empleo que exigen experiencia de 10 años. Son cosas inalcanzables para gente como uno que apenas hace un año se graduó”, anota indignada.

A pesar de todo Paola puede sentirse relativamente afortunada. Con tristeza señala que varios de sus compañeros están desempleados y cuando consiguen algún trabajo: “dura tres meses y es por prestación de servicios”. Hace poco oyó de labios de un amigo una historia que la aterró: “me contó que él tenía una amiga comunicadora que a pesar de tener dos maestrías trabajaba en un lugar como correctora de estilo y le pagaban el mínimo”.

Preparándose para huir
Al igual que la tumaqueña, Eliana estudió en Univalle por limitaciones económicas. “Pero igual –aclara- nunca deseé otra institución, pues no hubiera encajado social, ideológica, política y visualmente en una universidad privada”.

Ejerció su pasantía en El País. Dentro de ese tradicional rotativo experimentó en carne propia lo que muchas veces leyó en textos de investigadores, periodistas y sociólogos: “comprobé que los medios de comunicación en Colombia son empresas al servicio del capital y de un monopolio histórico de unas cuantas familias. Por ser empresas económicas -y no sociales como lo demanda la Ley- se venden al más poderoso: al gobierno de turno, que normalmente en nuestro país, aunque se disfrace de demócrata, es facho”, sentencia.

Al final concluyó que el comunicador que se vincula a esos medios debe entregar todas sus “disposiciones ideológicas y éticas” a su editor “para que al otro día publiquen un periódico comercial y de acuerdo a  los intereses de sus aliados económicos”. Curioso resulta que una mujer de un espíritu tan crítico se decidiera por El País para sus prácticas, pero como ella misma relata jocosamente: “la verdad antes de entrar allá nunca lo había leído”.

Tras su salida de ese medio, Eliana no se ha visto forzada a iniciar la frenética cacería de un empleo porque cuenta con un negocio familiar que es su sustento. Divide su tiempo entre la atención de ese ‘chuzo’ y un curso de inglés con miras a buscar becas de postgrado en otro país. Durante ese proceso ha descubierto que: “al diseñar tu hoja de vida para aspirar a una beca es preciso que incluyas hasta el más mínimo taller, porque debes competir con muchas más personas que sueñan con huir de un país que brinda pocas posibilidades investigativas y académicas a los profesionales, limitándolos así a engrosar las filas de empleados con bajos salarios”.

Prefiere Eliana buscar en otra nación lo que no encuentra en la suya propia, antes que someterse a ser una “profesional” que a cambio de mejorar su estatus y recibir un “buen” sueldo, “entrega a una empresa las horas irremplazables de su vida y las experiencias que no vivirá por estar en un cubículo, desde las 8:00 am hasta las 9:00 pm, escribiendo lo que a su jefe editor le parezca bueno”.

Sólo somos un nombre
A Christhian, también comunicador de Univalle, lo embarga la sensación de haber despilfarrado su tiempo entregando una cantidad infinita de hojas de vida vía web y en persona. “Hoy en día sólo buscan comunicadores organizacionales  y uno se enfrenta además al  estigma de ser egresado de una universidad pública. Tanto es así que en varias entrevistas de trabajo he tenido que  responder ‘no, yo no soy de los que tiran piedras’”, revela.

Devolverse a su tierra natal, Roldanillo, fue la única opción que le quedó al ver que en Cali “no resultaba nada”. En 2004 había abandonado ese municipio enclavado en el Norte del Valle para estudiar comunicación, carrera que pensó le ofrecería mejores oportunidades que una licenciatura en literatura, la otra opción que había contemplado. “Ahora trabajó medio tiempo en una sala de internet y me he visto forzado a seguir viviendo con mis padres”, confiesa con cierto malestar. Ha llegado al punto de implorar ayuda a políticos de su ciudad sin que esos ruegos hayan tenido eco.

¿Y qué papel ha jugado la Escuela de Comunicación en la crisis que lo agobia? “De parte de la Escuela no siento más que el olvido”, responde con amargura el joven de límpidos ojos azules y una estatura que rebasa el 1.80. Cuenta que ha pedido ayuda para ubicarse laboralmente a distintas personas vinculadas a ella, “pero a la fecha no la he recibido”. En cuanto a la división de egresados, para él no pasa de ser un chiste: “Hace un año me gradué y está es la hora en que ni siquiera puedo acceder a sus bases de datos en internet para buscar empleo, dizque porque mi acreditación como egresado está en proceso. ¿Cómo es posible que se tarden tanto en realizar un trámite tan sencillo?”, denuncia.

Pero no todo ha sido tan malo. A diferencia de Paola y Eliana, el roldanillense fue afortunado con su práctica profesional. “Fue excelente  en términos académicos –asegura- Escribí varios artículos para el periódico universitario La palabra y recibí una nota final muy alta”.  Sin embargo, el pago que recibía no era el mejor y por eso no siguió colaborando en ese impreso una vez concluyó el periodo de práctica.

¿Y qué hay de sus compañeros de estudio?, ¿También se han visto a gatas para ejercer su carrera con dignidad? Contesta que algunos devengan un salario mínimo a cambio de trabajar en periódicos de corto tiraje o virtuales. “Sé del caso de una compañera que labora para una compañía grande, pero sólo percibe un sueldo de $800.000”, añade. Para él ello obedece a que: “Los comunicadores de Univalle no tenemos cabida ni en el gremio del arte, ni en el de la educación y a veces ni siquiera en el de los medios. Y el enfoque investigativo de la Escuela no tiene mucho espacio en el sector empresarial. Allí buscan comunicadores organizacionales. O técnicos en comunicación, expertos en manejar cámaras y cables”.

Además, según Christhian, los univallunos están en desventaja frente a los autónomos, javerianos y santiaguinos porque. “sus universidades gozan de una buena reputación que Univalle no tiene y porque en verdad reciben de ellas un apoyo palpable; no como en Univalle donde apenas somos un nombre en sus registros de egresados”.

Javeriano llama javeriano
Sin embargo el graduarse de una universidad privada no es garantía de éxito laboral y de ello puede dar fe Diana, una joven comunicadora de la Universidad Javeriana. Se inclinó por ese alma máter a instancias de su tío. Desde muy pequeña le oyó decir una frase que se le grabó en la mente: javeriano ayuda javeriano. “Tanto él como mi mamá estudiaron contaduría, ella en la Libre y él en la Javeriana. Se graduaron casi al mismo tiempo, pero él siempre consiguió mejores trabajos. Y todos los obtuvo por amigos de su universidad”, cuenta.

Diana siempre soñó con pararse frente una cámara, pero para asegurar aun más su futuro profesional estudió comunicación con enfoque organizacional “porque aparentemente tenía más demanda”. No tardó, sin embargo, en darse cuenta de que no transitaría sobre un lecho de rosas por el sólo hecho de haberse especializado en ese campo.  Aunque le fue muy bien en sus prácticas al final por diferencias con su jefe directo no pude continuar allí. Debió entonces buscar empleo. “Pero pasaron los meses y no conseguía nada en organizacional”, recuerda.

A pesar de su gusto por el periodismo, nunca se atrevió a llevar una hoja de vida a periódicos o emisoras: “una profesora –explica- me frustró diciéndome que redactaba muy mal, entonces me convencí de que lo impreso no era lo mío. Y en radio jamás supe a quién llevarle una hoja de vida, pues no tenía los contactos. Si te metes a una página de empleo nunca vas a encontrar que Caracol Radio necesita locutor. Todo es voz a voz”.

En cuanto a la televisión se enfrentó a un problema de medidas. Pero no aquellas que tasan el nivel intelectual de las comunicadoras, sino las que calculan el tamaño de sus culos y tetas. “Los medios lo que necesitan son viejas que estén buenas. Si vas a un casting, ves ese tipo de mujeres. Y obviamente yo, la gordita y bajita, al lado de ellas no tengo mucho que hacer por más que lo haga bien”.

Tras cinco meses desempleada, Diana visitó el colegio donde estudió su bachillerato para ofrecer sus servicios como comunicadora aunque no recibiera paga. Su estrategia le funcionó: “me contrataron por prestación de servicios. Me pagaban un salario integral y yo tenía que sacar de ahí lo de mis prestaciones. Fue difícil porque el colegio es cristiano. Yo, por ejemplo, manejaba la emisora escolar y las directivas se molestaban por el volumen de la música, así los estudiantes estuvieran en pleno recreo. Además revisaban con lupa las letras de las canciones que ponía”, confiesa.

En el plantel trabajó un año pues se cumplió el contrato laboral. Meses después encontraría un nuevo empleo, pero no producto de las hojas de vida que repartió a diestra y siniestra, sino gracias a la ayuda de una amiga de la Javeriana. “Por ella entré a un proyecto en la Univalle que duró tres meses. Creo que es el mejor trabajo que he tenido. En cuanto al pago lo único malo es lo demorado, pero igual uno sabe que la plata esta fija”, narra la joven con cierta añoranza.

Pero así como Diana ha sido rescatada de las garras de la desocupación por sus amigas javerianas, también ha perdido oportunidades por carecer del contacto adecuado. Es que aquella máxima de Arquímedes, “dadme una palanca y moveré al mundo”, sí que se aplica en el mundo laboral. Luego de terminar su labor en Univalle fue llamada a una entrevista en una empresa x. Una muchacha de su universidad que iba en un semestre inferior también fue convocada. “Ella como experiencia sólo tenía la práctica –relata-. Comenzamos muchos el proceso de selección y en la última fase quedamos ella y yo. Al final la eligieron a ella””.

”A mí sí me quedó la espinita –admite- Yo pensé ‘tan chistoso, ella apenas tiene la práctica y yo que tengo práctica más otros tres empleos, ¿cómo es esto?’ Ese mismo día me metí a su twitter y leí que le escribió a alguien ‘Amiga, mañana nos vemos en mi primer día de trabajo’. De ociosa me puse a averiguar y descubrí que esa amiga tenía un cargo muy importante en la oficina de comunicaciones de la empresa”.

La crisis laboral también ha tocado a sus amigas de la Javeriana. “Una de ellas –revela- atiende quejas y reclamos en una empresa de telefonía celular. Lleva dos años allá y sin embargo siempre sigue buscando, porque obviamente si uno estudió algo es para ejercerlo. Pero no ha conseguido nada. Otra está trabajando en la notaría del papá como su asistente”.

Afortunados, así deberían sentirse Diana y sus tres pares univallunos por haber logrado hacerse al anhelado título profesional,  hazaña nada desdeñable en un país donde hay más de tres millones de bachilleres que nunca accedieron a la educación superior. Pero la realidad fuera de las universidades sólo les ha ofrecido desocupación o empleos precarios y contrarios a sus expectativas y convicciones. Es en ese instante cuando la carga simbólica que reviste al diploma universitario, representada en una fastuosa ceremonia donde los “futuros profesionales” lucen elegantes togas y birretes, se desvanece.  A fin de cuentas un cartón sin tetas, sin palancas, sin experiencia de 10 años es sólo eso… un cartón.