miércoles, 16 de enero de 2013

AFASIA

(Cuento redactado en 2005 para una materia de la universidad)


Esa noche del 25 de marzo, todo en la vida de soledad Jiménez cambio drásticamente. Sus padres fallecieron victimas de un atentado del cual jamás se pudieron establecer las causas, lo único cierto es que tanto gloria duarte como Luis miguel Jiménez fueron ultimados a tiros mientras se trasladaban en su carro, por unos desconocidos que se movilizaban en moto. Los esposos fueron sorprendidos por la muerte en una pequeña via que conducía a una finca a las afueras de la ciudad y en la que momentos antes habían departido alegremente en una reunión familiar. El motivo de la reunión había sido, precisamente por esas ironías del destino, el cumpleaños de gloria; quien iba a pensar que el  día en que la mujer felizmente casada y con una pequeña hija cumplía años, iba a ser el miso día en que fallecería, ni menos nadie se llego a imaginar que semejante mujer con una vida tan intachable y casada con una marido tan ejemplar iba a terminar sus días de una manera tan violenta y trágica. Precisamente soledad iba en el carro con sus padres ese funesto día, sin embargo ella no fue ultimada en el atentado, se puede decir que salio ilesa, claro, físicamente hablando, porque mental y emocionalmente quedaría marcada con la imagen de sus padres bañados en sangre, perforados por varias balas y con un semblante de horror en sus rostros. Soledad vio como sus padres fueron obligados a bajar del vehiculo, luego oyó los disparos. Ella no vio a sus padres en el momento exacto en que aquellos sicarios dispararon casi a quemarropa varias balas sobre ellos, pero eso no resto horror a la macabra escena; al salir del carro vio a sus padres totalmente inmóviles, tendidos sobre el pavimento que ya se había teñido con su sangre. El alma de la niña se encogió y ella misma comenzó a palidecer ante el horror de tan terrible imagen, pero, sin embargo, no pudo derramar ni una lágrima. Era como si sus emociones estuvieran desconectadas de la realidad, como si el tiempo se hubiera detenido en ese terrible instante para no volver a avanzar nunca más.

Después del atentado pasaron varios minutos hasta que una camioneta roja parara en la escena del crimen. Eran los tíos de soledad. Al ver que lo que había pasado entraron en pánico, llamaron a la policía y luego a una ambulancia. Trataron de hacer entrar en razón a soledad, pero ella no salía de ese extraño estado de inconciencia; estaba en shock, parecía despierta, pero en realidad es como si hubiera muerto con sus padres; estaba pálida y sumida en un mutismo aterrador. Llegó la ambulancia, pero fue inútil, ya los esposos estaban muertos así que decidieron llevarse a la niña para chequearla. Luego llegó la policía y posteriormente arribó la fiscalía para efectuar el levantamiento de los cadáveres. Les practicaron la autopsia a ambos cadáveres, pero ni eso ni las investigaciones de la fiscalía arrojaron resultados positivos para esclarecer la autoría y los móviles del crimen. En otras palabras dicho asesinato, como tantos otros, estaba destinado a quedar en la impunidad. Entre tanto soledad permaneció varios días bajo observación médica y siquiátrica. El diagnostico de los doctores fue que la niña estaba atravesando por un estado de afasia severa, es decir, la niña de 8 años había perdido la capacidad de hablar debido a la experiencia traumática por la que había pasado. En otras palabras la tragedia le había arrebatado a soledad la voz, la tragedia la había condenado al silencio.

Pasaron casi siete años y soledad no se había recuperado de su afasia. Su vida era ya muy distinta. Ahora vivía en casa de sus tíos, los mismos de la camioneta roja, y con sus dos primos, Ricardo de 17 años y margarita de 15. Las autoridades competentes, cumpliendo con la voluntad que el occiso Luis miguel Jiménez había echo constar en su testamento, habían decidido entregarle la custodia y patria potestad de la niña a los tíos y también nombrarlos albaceas de los bienes que la niña había heredado de sus padres. La vida de soledad había sido muy dura debido a su afasia. Prácticamente era una discapacitada; recibió burlas en el colegio y también de los niños y muchachos de la cuadra donde residía. Ella, literalmente y a la fuerza, soportaba en silencio todas las humillaciones, pero lo peor es que al cumplir 10 años, en el colegio donde estudiaba, viendo que su afasia lejos de ser algo transitorio como habían dicho los médicos en un principio daba ya visos de ser un estado permanente, habían decidido retirarla de la institución so pretexto de que la niña necesitaba otro lugar especializado en dar educación a niños con el mismo problema que ella sufría. Los tíos ni siquiera se apuraron en buscar  ese sitio, es más, pensaban dejarla sin estudiar, pero la intervención de clara, otra tia de la niña, los hizo a regañadientes cambiar de posición. Soledad contaba por fortuna con la invaluable educación, derecho fundamental de cualquier menor de edad, pero todos sus demás derechos eran vulnerados. En efecto, en casa de sus tíos era explotada de muchas maneras, la habían convertido en una especia de sirvienta que prestaba sus servicios sin chistar y de manera gratuita. Se aprovechaban de su imposibilidad para comunicarse para obligarla a planchar, lavar, tender la cama, pero para rematar ese patético panorama, además de haberse convertido en una cenicienta postmoderna, también tenia que soportar el constante asedio y acoso sexual del que era objeto por parte de su primo mayor.

No se podía negar que las amargas experiencias por las que había tenido que pasar soledad no habían hecho mella en su belleza, una belleza lozana y fresca heredada de su madre. Esa belleza quizás compensaba en algo el hecho de ser una miserable huérfana sin lugar en el mundo, que sentía que vivía de arrimada en casa de unos parientes que otrora se mostraron amables y condescendientes, pero que ahora la trataban con desprecio y desconsideración aprovechándose tal vez de su mutismo, de su afasia, la misma que la había convertido en un ser sin posibilidad de demandar o quejarse, con una voluntad minada y débil, arrastrando en su alma un lastre de amargura y sufrimiento que por desgracia no podía gritar ni expresar con palabras. La afasia también la había condenado al abandono y a la soledad, pues en efecto pocos querían ser amigos de aquella niña que siempre andaba cabizbaja, con un semblante yerto y una mirada pérdida y meditabunda, una muda. Pero al menos además de su belleza contaba con la amistad de su tía clara, la hermana de su madre gloria, y también contaba con el apoyo de las profesoras del colegio en donde estudiaba, quienes se habían convertido en sus defensoras contra los abusos de sus tíos; por ultimo estaba Juan Carlos, su mejor amigo del colegio, un muchacho sordomudo que compartía con soledad todos sus silencios y sus confidencias. Todas estas personas se habían convertido para soledad como una especia de castillo en el que se sentía acompañada y protegida, un baluarte contra las inclemencias y abusos de la vida.

En general la vida de soledad se había estancado desde la noche en que murieron sus padres, Sin embargo todo cambiaría desde la noche en que se conmemoraría el séptimo aniversario del deceso de ambos. Para sus tíos la fecha del 25 de marzo ya pasaba inadvertida, pero a soledad nunca se le olvidaba que en esa misma fecha su vida había pasado de ser prefecta a convertirse en una pesadilla ya hace varios años atrás. En los ocho años que vivió con sus padres, soledad tubo una vida de reina, no en vano era hija de Luis miguel Jiménez, un próspero  gerente de una fabrica de calzado que generaba jugosos dividendos. Aunque no era multimillonario, en los años que llevaba trabajando el padre de soledad había acumulado una considerable cantidad de dinero que pensaba invertir en su hogar, en la educación de su hija y en un negocio independiente que pensaba montar, pues en sus adentros ya estaba cansado de tener que rendirle cuentas a un jefe. Deseaba sentirse dueño de su propio negocio, pero sus expectativas y proyectos jamás se llevaron a cabo, pues se vieron truncados por su propia muerte. Lo único que quedo de sus sueños fue ese dinero que había amasado por tanto tiempo y que ahora era la herencia de la pequeña hija que había dejado huérfana, herencia que seria manejada por  clemencia, otra hermana de gloria, hasta que soledad cumpliera la mayoría de edad,  pues así lo había estipulado en el testamento que había mandado redactar antes de morir quizás presintiendo su muerte, quién sabe. Ahora soledad, su hija, estaba recordándolo a él y a su esposa en ese fatídico día. En efecto era 25 de marzo, ya habían pasado 7 años desde aquel momento en que para soledad el tiempo se detuvo.

Ya era de noche, después de mucho esfuerzo y muchas lágrimas derramadas, soledad logró conciliar el sueño. Soñó que estaba en un bosque de árboles frondosos que alzaban sus copas en medio de la oscuridad de una noche de luna llena. Al caminar un poco vio una carretera que le resulto familiar. Comenzó a caminar en ella y pasado un tiempo diviso el carro de sus padres. Vio a sus dos padres tendidos en el suelo; no necesito de más para deducir que aquel sueño se había convertido en una pesadilla terrible, en un recordatorio del peor momento de su vida. Le dio la espalda a esa imagen como queriendo darle al espalda a su realidad y a su pasado y echó a correr sobre la carretera. Sin embargo una voz la detuvo y le pidió que regresara. Era la voz de su madre.
_hija, por favor no te marches. Esto no es una pesadilla.
Soledad volvió su vista hacia donde estaba el carro de sus padres y lo que vio no lo podía creer. Era su madre a quien había visto tendida en el suelo tal y como hace 7 años, pero ahora estaba de pie, intacta, sana y salva hablándole a su hija.
_acércate mi amor, no temas. Se que has sufrido mucho, pero ya llego la hora de ponerle fin a ese sufrimiento.
Soledad sintió que su alma se encogía, pero esta vez no era como hace siete años por ver a su madre cubierta de sangre sobre la carretera, esta vez era por verla viva sin un rastro de sangre en su blanco e inmaculado vestido. ¿Será esta una burla de mi subconsciente?, Se preguntó. Sentía como si se hubiera vuelto de piedra. Sentía que su sangre había dejado de circular por sus venas, que el oxigeno había dejado de llegar a sus pulmones, que sus pensamientos habían dejado de fluir en su cabeza. Estaba impávida y no reaccionaba.
_hija, por dios, sal por fin de ese letargo y ven y abrázame.
De nuevo había escuchado la voz de su madre, pero ahora sentía que su sangre empezaba a circular con una fuerza inusitada, que sus pulmones se llenaban de oxigeno, sintió que toda la energía que había perdido hace siete años había aparecido de golpe. Corrió hasta su madre y la abrazó.
_ Mama, estas viva no lo puedo creer- dijo la niña…si… ¡dijo!, por fin en siete años había logrado pronunciar una palabra.- ¿dónde habías estado?, y ¿qué paso con mi papá? en serio estas bien.
_cálmate hija, tu papá y yo estamos bien.
_ ¿él dónde está? Yo lo vi aquí contigo ahora.
_él aparecerá en su momento. Ahora tú y yo tenemos que hablar hija.
_ ¿sobre qué mama?, ¿qué pasa?
_hija, nuestra muerte lleve mas de siete años en la completa impunidad y tu eres la llave para hacer que eso termine.
_no entiendo mama, ¿de qué estas hablando?
Soledad no entendía por qué su mama en vez de preguntarle por su vida, por lo que había pasado en toso ese tiempo, solo se limitaba ha hablarle de impunidad. ¿Acaso lo que estaba viendo era real?, ¿acaso su mama de verdad vivía? No, todo tenia que ser un sueño, tan solo se dejo llevar por la emoción de verla, su mama aun estaba muerta. Lo que veía era una burla de su propio subconsciente.
_mama, ¿de verdad eres tú? Tú estas viva. ¿Cómo sobreviviste? Yo te vi muerta.
_hija, yo  estoy muerta, pero aun mi alma no puede descansar. A mi me mataron antes de que se cumpliera mi ciclo de vida, por eso mi alma no puede descansar y permanece vagando en el limbo.
_ ¿y mi papá?
_el está en las mismas condiciones.
_yo no entiendo nada. Esto ya no me gusta. Quiero despertar.
_hija yo se que tu has sufrido mucho. Nosotros también estamos sufriendo, pero tú tienes la llave para acabar con tanto dolor. Los mismos que te hacen sufrir a ti fueron los mismos que nos mandaron matar a mí y a tu papa hace siete años.
_ ¿mis tíos?, ¿ellos fueron los que te mataron?
_si. Mi hermana me traicionó, ella lo planeó todo para quedarse con la herencia que tu papa te dejó. Todo fue un engaño. Clemencia siempre me tuvo envidia, nunca soportó que yo estuviera bien casada y el marido de ella, Gustavo, ese tipejo tiene un signo pesos marcados sobre la frente. Ambos nos mandaron matar. Se aseguraron de dejarte a ti viva para quedarte con tu custodia y convertirse en los albaceas de la plata que a ti te corresponde. Ese par de seres no tienen escrúpulos, ante todo el mundo quedaron como los parientes ejemplares que se hicieron cargo de la pobre niña desvalida, pero todo fue pura hipocresía. Tu no puedes permitir que ellos sigan abusando de ti, debes reclamar lo que te corresponde y también debes de darle el castigo que se merecen por habernos matado a ti y a tu  papa.
Todo lo que escuchaba soledad, por más absurda que fuera la situación, tenía mucho sentido. Esos seres lo habían planeado todo fríamente. Se hicieron pasar por excelentes tíos, para después convertirse en un par de explotadores. Con razón la vida de ambos había cambiado tanto tras la muerte de Luis miguel y gloria. Mientras la vida de soledad se derrumbó, la de clemencia y Gustavo, sus tíos, parecía prosperar. Dejaron de vivir en un humilde barrio estrato dos, para pasar a uno estrato cuatro, habían dejado de vestir harapos para después cubrirse con lujosas vestimentas de las mas reconocidas marcas. Incluso habían cambiado esa vieja camioneta roja que tenían, por un auto de último modelo. Pero no solo era la innegable mejoría en la calidad de vida de los tíos lo que confirmaba lo dicho por la madre de soledad; también era la personalidad  y manera de actuar de los mismos. Pretendían haber ascendido de estatus social, pero nunca habían dejado de ser esos seres chabacanos y vulgares tan diferentes a los padres de soledad. Su tía era una mujer que despotricaba de todo el mundo, el marido de ella, el mencionado Gustavo, era un oportunista y un vividor, y ni que decir de los hijos: margarita era prácticamente una prostituta sin dignidad y Ricardo, un violador en potencia. Esa gente no podía ser buena, ellos sin duda habían sido los autores intelectuales de ese crimen tan espantoso, ese crimen que había arruinado la vida de soledad y había congelado para siempre su noción del tiempo en aquel momento terrible. Justo en ese instante despertó. Aun no había asimilado la experiencia que había tenido, pero al menos había constatado que se trataba de un simple sueño. O tal vez no, tal vez ese no era un sueño ordinario, tal vez en efecto su mama, o el alma de su mama, se comunicó con ella desde algún lugar _ de seguro no el paraíso- para abrirle los ojos y hacerle ver que había caído en un nido de víboras y era hora de cobrarles las cuentas del pasado y del presente a las mismas.

_¿qué le pasa?, por qué no come atolondrada o cree que la comida es gratis_ le decía la odiosa clemencia a su sobrina estando todos desayunando en el comedor el día después de el extraño sueño..
Como haría soledad para encontrar las pruebas para hundir a sus tíos, como haría para demostrarle a las autoridades que los autores del crimen no eran otros que sus tíos. A pesar de sus casi quince años, soledad sabia que un sueño revelador no era prueba suficiente para demostrar la culpabilidad de una persona. Sabía que la fiscalía no había encontrado ningún indicio certero para dar con los criminales, es decir, sus tíos. Ni siquiera habían capturado a los sicarios que se habían encargado del trabajo sucio. Como haría para hacerles pagar a sus tíos por su pecado. Los pensamientos se estrellaban unos con otros en su conciencia que por mucho tiempo había permanecido sumida en el letargo, pero que ahora había encontrado una razón de peso para reaccionar del todo.
-esta china cada día es mas apelotardada, no. Como que además de muda quedo estupida-decía con ironía Gustavo.
Soledad recordó que sus díscolos tíos ni siquiera habían contemplado el permitirle a ella seguir estudiando. Gracias a la intervención de su tía clara, que al parecer si era buena, había logrado continuar con sus estudios. No cabe duda de que clemencia era una arpía sin escrúpulos. No entendía como teniendo unas hermanas tan buenas y correctas como gloria y clara, podía ser tan mezquina, odiosa…una desgraciada asesina. Soledad estaba sorprendida. Hacia mucho que no manifestaba sentimientos de rabia tan encarnizados y profundos. No cabe duda que había reaccionado por completo.
Clara, gloria y clemencia crecieron en la miseria y sin duda eso condicionó sus personalidades. El problema es que las dos primeras pensaron en superarse mediante medios lícitos y otros quizás no tan lícitos, pero al menos que no involucraran un crimen. Clara estudió,  logró un titulo profesional y luego de la muerte de su hermana consentida, decidió ausentarse del país por casi seis años. En cuanto a gloria, ella decidió casarse con el gerente de una fábrica por amor, pero también por interés. Clemencia, en cambio, se quedo encerrada en sus frustraciones y amarguras, maldiciendo y odiando el destino de sus otras dos hermanas.
_lo que necesita mi primita es alguien que la haga reaccionar_ Decía Ricardo, el primo mayor Con un brillo extraño en su mirada lasciva y lujuriosa. Todo lo que pasaba a su alrededor ratificaba lo dicho por su madre. Una mujer y un hombre capaces de engendrar un ser como Ricardo no podían ser buenos.

Pero como haría para cumplir el deseo de su madre. Como lograría convertirse en la llave que abriría la puerta de la justicia. Esa duda la angustiaba, ahora si se sentía una inútil y una discapacitada, aun más que cuando la obligaban a lavar los trastes o a trapear los suelos sin chistar ni protestar o cuando se burlaban de ella por ser muda, por ser callada, por ser diferente. Lo único que se le ocurro fue recurrir a sus  aliados,  a esos  seres que se habían convertido en paladines de la justicia, defensores de una desposeída, tendría que recurrir a sus profesoras, a su tía clara y a Juan Carlos.

Soledad meditaba sobre como desenmascararía a sus tíos. Los mismos habían salido quien sabe a donde y la habían dejado sola con Ricardo. El joven no perdió el tiempo e irrumpió en la habitación de soledad con las peores intenciones.
-hola primita, al fin estamos solos. No se ponga nerviosa, yo le voy a alegrar la vida.
Soledad hizo un gesto de asco, y trato de alejar al joven. Sin embargo sus intentos por lograrlo fracasaron y el impúdico joven la domino. Le arranco el vestido y comenzó a besar su pecho. Lo único que podía hacer soledad era intentar infructuosamente alejarlo, y alejar sus labios puros de los labios contaminados y sucios de su primo. Ni siquiera podía gritar. El primo se quito la camisa, bajo sus pantalones, estaba a punto de arrebatarle a soledad su pureza, estaba a punto de hacerla vivir un dolor peor que el de la muerte de sus padres. Le arranco su ropa interior. Acaricia sus partes íntimas con violencia. Soledad esperaba lo peor. Sin embargo y justo cuando el primo iba a consumar tan terrible agravio, apareció margarita. Ricardo estaba convencido de que su hermana no regresaría en mucho tiempo y por eso ni se había preocupado en cerrar la puerta de la habitación de soledad, pero a margarita se le había olvidado algo en casa y por eso regreso antes de lo previsto. Al ver la escena se espanto. Ella era quizás el único miembro de esa familia que aun tenia algo de consideración de soledad, además en su condición de mujer sabía que lo que Ricardo iba a ser era la peor cobardía, la peor canallada, y la afrenta mas terrible que se le puede hacer a una mujer.
_usted que esta haciendo degenerado.
_que le importa, no se sea sapa, más bien lárguese que estamos ocupados.
_mucho cerdo, se aprovecha de esa tonta porque esta muda.
_¿qué le pasa? Ella fue la que se me ofreció.
Margarita sabia que las palabras de su hermano eran totalmente falsas. Soledad estaba echa un mar de lagrimas sobre su cama y cubría con vergüenza su senos desnudos, mientras cerraba las piernas con fuerza, como tratando de evitar que corrompieran su cuerpo.
_métase con mujeres que al menos puedan defenderse._ Dijo con seguridad margarita.
A Ricardo la presencia de margarita le valió gorro y trato de sacarla de la habitación para poder continuar su “obra”, Mas ésta, ante el atrevimiento de su hermano, sacó de su chaqueta una navaja filosa y brillante y la empuño amenazante con todas las intenciones de clavársela en la yugular a su hermano. Éste reaccionó cobardemente y salió de la pieza. Al verse salvada por la persona que menos esperaba, corrió soledad hacia margarita y la abrazó. En el fondo siempre había admirado el carácter y temple de su belicosa prima.
_tenga cuidado con ese cerdo, ese tipo no se va a quedar tranquilo y tenga por seguro que va a volver._ Le dijo margarita con voz maternal a soledad, y decidió acompañarla para protegerla.
La verdad es que margarita había experimentado ya el sinsabor de una violación y el responsable fue, precisamente, un amigo del hermano. Al parecer el propio Ricardo había arreglado todo para que el amigo se aprovechara de su propia hermana como una forma de pagarle una vieja deuda. Cierto día Gustavo y clemencia habían salido muy tarde. Ricardo metió a su amigo a la casa y a su vez este entró en el cuarto de margarita y la violó, todo con complicidad del hermano. Tal hecho cambio profundamente a margarita, convirtiéndola en una mujer violenta, desconfiada, a la defensiva y presta a matar a quien intentara hacerle daño, la violación también hizo que la  muchacha le perdiera total respeto a los hombres y por eso no le interesaban las relaciones serias, solo le interesaba intermitentes momentos de pasión con decenas de hombres distintos. Todo se lo contó entre lágrimas a su prima ese mismo día. Ahora soledad tenía un motivo más para despreciar a esa familia y desear hundirlos a toda costa. Sintió pesar de margarita y a la vez se mintió identificada con ella. Al igual que la de ella, la vida de su prima había sido arruinada por esa familia de buitres, ratas y víboras
Confiada en esa identificación, le explico mediante señas que ella estaba seguro de que a sus padres los habían matado clemencia y Gustavo para quedarse con su herencia.
Al principio margarita no le hizo caso, pero luego hizo memoria y recordó muchas cosas.

Ahora soledad tenía una aliada más.
Al día siguiente en la escuela, soledad siguió con su plan y recurrió a sus profesoras ya su amigo Juan Carlos en busca de ayuda. Lo que soledad asegurada les resulto muy descabellado todos, pero alguien que no dudo un momento en ayudar a soledad fue su tía clara. Clara dudo mucho ante las que parecían irrefutables afirmaciones de su sobrina. Nunca se le había cruzado por la cabeza pensar en su hermano como en una sesina. Sin embargo conocía a clemencia como la palma de su mano, pero sobretodo conocía la ambición de Gustavo, un parásito sin escrúpulos capaz de cualquier truculencia para conseguir el botín que más le gustaba, el dinero constante y sonante. Clara no sabía como demostrar lo que soledad comunicaba con señas, pero sabía que podía demostrar que los albaceas de soledad habían manejado irresponsablemente la herencia de su sobrina; ella era totalmente conciente de que su hermana y su cuñado habían dilapidado la herencia comprando todo clase de propiedades y cosas solo para su beneficio propio. Soledad se lo había contado todo desde que había llegado del exterior. Una casa, un carro, ropa y otras comodidades. Sabía que por esa conducta tan inmoral perfectamente los podía mandar a prisión, pero eso a soledad no le bastaba. Ella quería ver morir en una cárcel a ese par de ratas, ver que pagaran por haber asesinado a sus progenitores.
_soledad, como estas tan seguro de lo que me dices.
Mediante señas soledad le explicó que todo había sido revelado en un sueño. Al principio clara lo tomó en broma, pero le ver la determinación de su sobrina en su mirada hizo que tomara en serio sus palabras. Además clara era asidua creyente de ese tipo de fenómenos sobrenaturales. Soledad también le contó por escrito que margarita le había hecha un par de confesiones muy comprometedoras; le contó que hacia varios años margarita había oído de boca de su padre que “el imbecil de Luis miguel Jiménez no sabia que había trabajado toda su vida para él y clemencia”. También oyó que clemencia despreciaba  a gloria y que “por fin había cumplido su deseo de verla muerta”. Y lo más grave, un día los oyó decir que debían deshacerse de soledad de una vez por todas, que ya tenían lo que querían y no tenia casa seguir manteniendo a una “muda estupida”. Tales palabras parecerían corroborar las sospechas de clara. Decidió pues, sin importarle irse lanza en ristre contra su propia hermana, ayudar a su sobrina. Si ese crimen de verdad había sido orquestado por su propia hermana, sobre ella debía de caer todo el peso de la ley.

Esa noche soledad volvió  a ingresar a ese mundo de sueños que tantos misterios había despejado. Esta vez quien se apareció fue su padre.
_hola hija. ¿Cómo has estado?, estas muy grande, muy hermosa.
_yo se papa. Ya se que mi tia fue la que planeó tu muerte. Yo ya estoy tratando de buscar la manera de que ellos paguen.
.que melodiosa y linda es tu voz. Ya es justo mi amor que salgas de ese mutismo y hables, digas todo lo que tengas que decir, todo lo que has guardado en tu corazón todos estos años.
_pero como. Yo solo puedo hablar en sueños. Yo estoy condenado a vivir en el silencio.
_no, el silencio es solo cobardía. Tú tienes todo el derecho de denunciar todos los atropellos que han cometido contra ti.
_y ¿Cómo?
Soledad siempre había anhelado gritar a voz en cuello su sufrimiento, pero sabía que seguramente jamás podría hacerlo. Lo malo es que ese grito, al no poder salir y llegar a oídos de otros seres, se clavaba en el alma hasta lo mas Profundo y se convertía en un dolor terrible que soledad había   callada. Ella solo podía hablar en sueños por esa magia que los mismos conceden, pero al despertarse todo volvería a ser como siempre, el silencio, la soledad, no, un momento, ella no podía seguir lamentándose eternamente.
_tienes que hacer justicia mi amor, solo así tu alma y la mía podrá descansar así de este tormento que ya cumplió siete años ininterrumpidos.
_pero como papa. Es muy difícil. Donde están las pruebas.
_e diré algunas cosas. Todas ellas te serán de utilidad. Haz de saber que antes de morir tu mama y yo, recibimos varias amenazas telefónicas, razón por la cual mande a redactar mi testamento. En la llamada aseguraban que tanto tu como tu mama íbamos a morir. Por eso decidí que en una de las cláusulas del acta de sucesión, se hiciera constar  que en caso de que ambos faltáramos, me refiero a tu mama y yo, quienes deberían ser tus albaceas serias tus tíos.
_eso ya lo se papa.
_lo que no sabes es que ambos presionaron esa decisión. Ambos se ganaron la confianza de tu mama y la mía, y ambos parecían conformar una familia ejemplar y decente. Nos dijeron que si algo nos llegaba a pasar, ellos sin dudad se harían cargo de ti.
Soledad recordó todo ese cariño  exagerado que su tía fingió profesarle días antes del accidente.
_ahora me doy cuenta de que todo lo hicieron premeditadamente. En las llamadas decían que iban a secuestrarte a cambio de fuertes sumas de dinero, en otras nos amenazan de muerte, temiendo lo peor, decidí mandar a redactar mi testamento para no dejarte desprotegida. Obviamente con mi muerte la heredera universal seria tu mama, pero al pensar que a ella también le odia pasar algo, decidí que unas de las cláusulas obligara a que tu cuidado pasara a cargo de esas dos personas, tus tíos, ya que parecían buenas  personas y además manejaban un bajo perfil y eso era fundamental a mi parecer. Solo después de muerto caí en cuenta de que esas llamadas fueron echas por clemencia y su marido. Ellos lo analizaron todo perfectamente. Sabían que aun cuando yo nos los hubiera nombrado como albaceas, algún juez de familia les habría cedido la custodia tuya a ellos, al fin y al cabo parecían la familia perfecta para hacerse cargo de una niña tan afectada emocionalmente como quedaste tú después del accidente.
Soledad estaba asqueada. La asombraba la inventiva criminal de su tía y el marido de ella.
_yo te jure que voy a lograr hacer justicia, es solo cuestión de tiempo.
_eso espero mi amor, tu mama y yo tenemos fe en ti. Sabemos que serás más astuta que tus tíos. Nosotros te amamos y por eso queremos ayudarte a que hagas justicia. Contacta al abogado que redacto mi testamento, el te dará fe de lo que te he comentado.

En ese instante soledad despertó.
En la mañana de un nuevo día. Clara y  soledad fueron a la fiscalía. Acusaron a clemencia y a Gustavo por malversación de fondos e enriquecimiento ilícito. El juez inicio las investigaciones y constató que todo lo que clara afirmaba era cierto. En los siete años que llevaba viviendo soledad con ellos, clemencia y Gustavo habían realizado compras de propiedades por cifras exorbitantes para un parásito desempleado y una infeliz costurera de barrio. Ellos no pudieron demostrar que los bienes que habían adquirido en los últimos siete años eran fruto del trabajo de ambos; era evidente que la pareja había utilizado indebidamente el dinero de la herencia de soledad y por ello fueron arrestados. Por su parte soledad denunció a Ricardo por intento de violación, margarita sirvió de testigo y  el joven también fue detenido. Durante el tiempo que duraron las investigaciones de la fiscalía hasta el momento del arresto del trío de delincuentes soledad estuvo bajo el cuidado de clara para evitar represalias por parte de Gustavo, Ricardo o clemencia y también para protegerla de que Ricardo intentara de nuevo abusar de ella.
_yo no puedo creer clara que usted haya sido capaz de hacerme esto. Usted fue testigo de que yo ayude a esa infeliz niña a pesar de que esa no era mi obligación._le decía fingiendo indignación clemencia a su hermana en una visita que esta última le hizo en la cárcel.
_usted todo lo hizo con una doble intención. Usted solo se encargo de soledad para poder quedarse con su herencia.
_eso es una injuria. Una mentira, yo lo sacrifique todo por esa niña, además fueron los papas los que me nombraron albaceas de ella. Sabe que es lo que pasa, usted todo lo hizo por envidia, porque yo tengo un hogar bonito y usted es una pobre solterona. Si yo gasté esa plata en la casa y en el carro, fue por la maldita muda esa. Para que ella viviera una vida decente, la vida a la que estaba acostumbrada. La vida de maldita niña rica.
_hipócrita, yo lo se todo, yo se que usted fue la que mando matar a mi hermana y a Luis miguel
La mirada de clemencia de lleno de pánico ante tal acusación.
_usted como se le ocurre decir semejante estupidez.
_yo lo se todo. Usted y el maldito parasito de su marido planearon juntos el asesinato de los papas de soledad solo para poder quedarse con la herencia de ella. Increíble que haya podido caer tan bajo solo por ambición.
_usted de donde saca esas ideas tan estupidas.
_deje de fingir, usted sabe perfectamente que lo que le digo es la verdad.
_usted como lo sabe, como puede tener la seguridad…responda. Si esta tan segura vaya y acúseme.
_admita su culpa.
Clemencia sentía que un oscuro secreto que ella procuro mantener oculto por siete años se había destapado y no podía hacer nada para ignorarlo. No tenía argumentos que esgrimir para defenderse de las acusaciones de su hermana, la mirada penetrante de clara había desnudado su pútrida alma y no podía hacer nada para escapar a su realidad, no podía hacer nada para lograr ser eximida por su terrible culpa o al menos seguir engañando al mundo para evitar que llegara el dia en que tendria que pagar por su crimen.
_gloria merecía morir. Ella era la peor de todos. Se casó con Luis solo por ambición. Luis era mió y ella me lo quitó.
_usted ya tenia a Gustavo cuando Luis miguel apareció en nuestras vidas.
_y como va a comparar a un gusano como Gustavo con Luis miguel. Gloria lo enredó, gloria lo engatusó y se quedó con el.
En efecto clemencia siempre estuvo enamorada de Luis miguel. Era el hombre que siempre había ambicionado, pero el nunca fijo su atención en ella, su gran amor siempre fue gloria y nadie mas. Clemencia se tubo que conformar con un ser tan mediocre como Gustavo y por ello siempre se sintió miserable, siempre se sintió inferior a su hermana. Creía que la vida había sido demasiado injusta con ella, dándole a ella menos que a las demás, dándole menos belleza, menos carisma, hombres pusilánimes a diferencia de los partidos excelentes que las otras mueres a su alrededor conseguían. Creía que Dios la despreciaba, que la había mandado al mundo para recordarle a los demás que no había necesidad de sentirse miserables; solo bastaba echarle un ojo a clemencia para que el hombre mas infeliz se sintiera afortunado. Clemencia no era otra cosa que el factor d contraste para tener la certeza de que era la fortuna y la felicidad, era como la suciedad para la limpieza, como el mal para el bien… Clemencia se llenó de rabia y buscó la forma de desfogar su amargura en contra de su hermana gloria y de paso burlarse de la vida misma, demostrarle que le ganaría la partida quedando a fin de cuentas con el dinero de Luis miguel, el dinero por el que supuestamente gloria se había casado. Por eso estuvo de acuerdo en cometer aquel crimen, seria la forma de ganarle a su hermana, de verla derrotada. De quedarse con algo de Luis miguel. Gustavo planeó todo, el aprovechó la rabia y la frustración acumulada de su mujer para manipularla y conseguir juntos el dinero que el tanto había ambicionado, claro, de la manera mas reprochable, pero también de la manera mas fácil, sin tener que mover un dedo, tal y como les gusta a las personas mediocres y oportunistas como él. Y lo hicieron, organizaron una reunión para celebrar el cumpleaños de gloria, y al ver que se iban por esa carretera oscura y abandonado, llamaron a los hombres encargado de matar a la pareja y les dieron la orden de que ejecutaran su trabajo.

La conciencia comenzó a atormentar a clemencia. Empezó a sentir una culpa terrible. Sentía que gloria la observaba, la juzgaba, se burlaba de ella. Sentía que el futuro que le esperaba era terrible. Le esperaban varios años en la cárcel, pero lo que mas temía era lo que vendría después. En la soledad de su celda empezó a oír gritos clamando por justicia. Se estaba enloqueciendo. Mientras tanto la vida de soledad parecía florecer; estaba empezando a abandonar los momentos de oscuridad que había atravesado. Sabía que seguramente jamás podría demostrar que su tía y el marido de ella habían planeado la muerte de sus padres, pero al menos se había liberado del yugo al que ellos la tenían sometida. Empezaba a verse radiante y junto a su tía decidió organizar su fiesta de quince años. Clara entre tanto sentía vergüenza de no habar reaccionado antes. Si hubiera puesto denunciado las truculencias de su hermana antes , le habría ahorrado a su sobrina muchos sufrimientos, pero que se podía hacer, al fin y al cabo clara estuvo ausente del país por muchos tiempo y solo hasta hace poco había regresado al país para ver los abusos que su hermana cometía con soledad. Sin embargo solo hasta ahora había decidido hacer justicia puesto que en su cabeza jamás había pasado la idea de que su hermana fuera capaz de una atrocidad como la que  cometió. Siempre pensó que su hermana era todo menos la autora intelectual de un asesinato, mas al ver esa determinación de la mirada de su sobrina cuando le comento por escrito esa verdad revelada en un sueño, no dudo en creerle. Clara también había soñado recurrentemente con su hermana y en los sueños ella le aseguraba que su alma no tenia descanso, que su muerte había sido el producto de la peor de las injusticias, una maquinación maquiavélica de una persona que jamás se imagino que fuera clemencia, su propia hermana. Clara sabia que el alma de una persona asesinada estaba condenada a vagar errante por el mundo hasta que los causantes de su muerte recibieran su castigo. Sabia que clemencia por siete años se había hallada circunscrita, junto con Luis miguel, al pequeño espacio de esa carretera flanqueada por árboles frondosos, llorando y pidiendo a gritos que la ira de dios cayera por sobre los miserables que habían actuada con tanta impiedad hacia ellos. Parecía que por fin el alma descansaba

Llegó el día de la celebración de los quince años y algo maravilloso y milagroso sucedió; soledad recuperó el habla y dejo oír su voz por todos los rincones por los que pasaba. Al fin el periodo de la afasia había culminado, la noche anterior soledad soñó por tercera ocasión con sus padres, pero esta vez con los dos juntos. Amos le dieron las gracias y le dijeron que habían logrado su cometido. Aunque  todo hubiese parecido inútil porque al fin y al cabo no se demostró lo que se suponía que se debía demostrar, ni tampoco clemencia y Gustavo habían pagado por el crimen principal, lograron lo mas importante, que la vida de soledad cambiara. Ahora estaba rodeada por seres que la querían: su tía clara, su prima margarita que también vivía con ellas, sus profesoras  y su amigo Juan Carlos. Había recuperado el habla y por fin sentía consuelo en su alma, ya no tendría que lavar trastes, fregar pisos, recibir burlas e insultos, ni soportar el acoso sexual de nadie. La oscuridad se había marchado para siempre. Tiempo después de la fiesta, soledad se enteró que su tía clemencia había confesado que ella había mandado matar a su propia hermana y al marido. Al parecer el peso de la culpa no dejo en paz a la mujer que tras de dar ese testimonio, se suicidó. Gustavo por su parte fue condenado a muchos pero muchos años de cárcel y en cuanto a Ricardo, el pobre recibió una cucharada de su propia medicina pues fue violado en la cárcel, según las costumbres de los presos. Soledad sabia que no era sana sentir alegría por el sufrimiento ajeno, pero no podía refrenar sus emociones; estaba feliz sobremanera de que sus familiares hubieran pagado después de tanto tiempo sus delitos. Sentí un gozo inconmensurable por el sufrimiento de ese trío de demonios. No cabía duda que la justicia existía. Pasados los años y recuperada totalmente, soledad decidió estudiar comunicación social. Se especializaría en el periodismo de denuncia social. Se caso son Juan Carlos sin importarle sus limitaciones, pues vio en su silencio un atractivo mucho mayor que las voces de encantadores de serpientes de los demás hombres. Tras guadrarse se convirtió en una de las más eximias periodistas, una mujer decidida  a luchar contra la injusticia, una mujer decidida a dejar oír su voz a toda costa.

Fin.





viernes, 7 de diciembre de 2012

EL JUICIO


Viernes 02 de noviembre. El dios de los cristianos fue llamado a comparecer al Tribunal Diocesano Universal, la máxima instancia encargada de juzgar a todas las deidades existentes en el Universo. Sí, el dios de los cristianos no es el único; cada planeta donde existe vida está gobernado por su propio dios.

Miles de años atrás el dios de los cristianos ni siquiera podía denominarse como tal. No era más que un simple espíritu que aspiraba a convertirse en divinidad y para ello debió estudiar arduamente en la Universidad Diocesana Universal. Compartió aulas con muchos que tenían el mismo anhelo; al final a todos, como tesis de grado, les correspondió crear su propio mundo y dotarlo de vida.

La creación del dios de los cristianos despertó la admiración y asombro de los profesores de la Universidad Diocesana. No era para menos dada su hermosura, diversidad, riqueza y creatividad. El dios de los cristianos se esmeró en crear una cantidad infinita de especies animales y vegetales que vivían en armonía en un mundo rebosante de colorido y exuberancia. Sobra decir que logró, gracias a tan majestuosa obra, graduarse con honores del alma máter.

Pero la condición de divinidad omnipotente no tardó en hacer mella en el laureado egresado. Se llenó de soberbia y vanidad, sentimientos que lo llevaron a crear un ser que ‘superará’ a la otras formas de vida.  Fue así como propició las condiciones más adecuadas para que apareciera en escena el ser humano, un animal como todos los demás que sólo se distinguía por poseer una inteligencia mucho más ‘desarrollada’. No hace falta señalar las nefastas consecuencias que acarreó el surgimiento de tan singular creatura.

_ Es evidente que el dios de los cristianos ha actuado con negligencia. Creó al ser humano para dejarlo a su suerte, permitiendo que hiciera y deshiciera en el planeta Tierra- señaló de forma enfática el fiscal que había decidido llevar a juicio al creador de la vida en el tercer planeta del sistema solar.
_ Sea más específico en sus acusaciones– solicitó el Juez.
_ Basta echar un vistazo al estado actual del planeta a cargo de este demiurgo para darse cuenta del caos en que está inmerso. El llamado hombre se ha encargado de destruir sistemáticamente a todas las demás especies animales y vegetales. Ha contaminado ríos, desecado ciénagas y humedales, deforestado miles de hectáreas de bosques y selvas y extinguido numerosas especies animales.
”Pero como si no fuese poco con destruir el hábitat de las otras especies, el humano se ha ensañado contra sus congéneres. Basta ver la cantidad de asesinatos, abusos sexuales, torturas y demás vejámenes y actos depravados que cometen los hombres a diario para formarse una clara idea de la inoperancia de mi acusado. En su momento todos ustedes alabaron la genialidad de esta deidad, pero ahora ha quedado comprobado que él mismo ha contribuido por omisión a hacer añicos su obra sin que nadie le ponga freno”
_ ¿Qué tiene que decir el sindicado en su defensa? –inquirió el juez.
_ Su señoría –alegó el dios de los cristianos- Yo no voy a eludir mi responsabilidad. Sé mejor que nadie que mi creación adolece de grandes fallas. Pero es que yo nunca pretendí crear un sistema paternalista en el que yo vigilara estrechamente a mis creaciones y las borrara del mapa cada vez que se equivocaran. Mi objetivo desde el principio es que los humanos aprendieran a vivir en armonía con la naturaleza, con los otros animales y con sus semejantes por sí mismos. Que el respeto y el cuidado de su entorno fuera fruto de su experiencia y no de mis imposiciones…
_ ¡Patrañas! –interrumpió el fiscal- Ese es el argumento que esta deidad ha esgrimido por siglos para justificar su inacción. Pero es que ese precisamente es el problema: desde hace mucho tiempo ha sido más que evidente que los hombres son incapaces de “vivir en armonía con su entorno” por ellos mismos. La situación demandaba medidas más coercitivas y menos tolerantes.

En la sala se escaparon algunos comentarios de los muchos asistentes a la audiencia. Uno de ellos masculló: “qué defensa más absurda la del dios de los cristianos. Si los humanos se quisieron destruir entre ellos mismos vaya y venga. Pero qué culpa tienen las pobres plantas y animales que han sido aniquilados. Ellos nunca tuvieron cómo defenderse ante la arremetida humana. Y este monigote no hizo nada para protegerlos. Es un sádico”.

“¿Qué pruebas tiene para respaldar sus acusaciones Fiscal?”, preguntó el Juez. De Inmediato el Fiscal puso sobre el podio del togado cientos de fotografías, documentos, incluso videos que daban cuenta de los delitos más horrendos: trata de personas, masacres, prostitución infantil. Una de las carpetas proporcionadas por el sujeto acusador contenía imágenes de animales confinados en reducidas jaulas, con sus cuerpos llenos de magulladuras, sin alguna de sus extremidades. Algunos habían perdido uno de sus ojos, habían sido violados o estaban encadenados. Eran imágenes realmente escalofriantes.

El fiscal tomó algunas de esas fotos y las exhibió ante los presentes. La mayoría no ocultaron su indignación al contemplar al espléndido pájaro elefante extinto por la mano del hombre, a un caballo famélico arrastrando una pesada carretilla atiborrada de escombros y a un toro que parecía derramar lágrimas luego de que el torero le hubiera clavado en el lomo una banderilla.
 _Todo no es más que exageraciones motivadas por la envidia que siempre me han tenido –arguyó el dios de los cristianos- Le puedo garantizar su señoría que si me dan un tiempo yo puedo remediar la situación.
_ ¡Qué cínico! –Replicó el Fiscal- Después de miles de años por fin muestra interés en “remediar la situación”. Esa situación, como usted la llama, ha llegado a un nivel tan caótico que casi no tiene remedio. Porque no admite que usted disfrutaba con tanta depravación. Que se masturbaba viendo como ultrajaban a cientos de mujeres o reía contemplando como miles de animales se quedaban sin donde vivir por culpa de la expansión sin freno de la raza humana.

Los ánimos se caldearon. Se oían palabras de reproche en toda la sala. El juez llamó al orden y le exigió al Fiscal compostura y prudencia. Acto seguido procedió a  inspeccionar minuciosamente el material probatorio y finalmente anunció un receso durante el cual iba a decidir su veredicto.

Terminado el receso afirmó: “Bueno, creo que el material es profuso y contundente. No me queda más remedio dios de los cristianos que revocarle la credencial que lo acredita como deidad. Desde el día de hoy ya no tiene mando sobre la Tierra. Se nombrará a un dios sustituto hasta que el director de la Universidad Diocesana escoja entre sus egresados más brillantes a la divinidad más idónea para hacerse cargo de ese planeta de la vía láctea.

Sábado 03 de noviembre.  Varios hombres se aprestaban a talar un majestuoso árbol que cobijaba con su sombra un amplio sector del sur de Cali, sólo con el fin de darle paso a la construcción de un enorme centro comercial. Procedieron a encender la motosierra. De repente una nube de pájaros que tenían su hogar en el árbol se abalanzó sobre ellos; usando sus picos como dagas las aves penetraron en cada resquicio de la humanidad de esos hombres causándoles la muerte instantánea.  El dios sustituto había empezado a poner orden en la casa.

viernes, 2 de noviembre de 2012

NEGOCIO MADE IN CALI



En éste, el país del Sagrado Corazón alquilan piezas, vestidos, vientres, armas… y lavadoras. Carlos Valencia, un valluno de 40 años acostumbrada desde siempre a trabajar “en lo que saliera”, estuvo vinculado durante seis años a una empresa dedicada al alquiler de esos aparatos que le ahorran a las personas dolores en sus riñones, manos maltratadas y horas enteras frente a un lavadero. 

Ya es una imagen habitual en las calles de Cali –como para congelarla en una postal o retratarla en una estampilla- la de jóvenes “viga” transportando en triciclos las lavadoras para luego cargarlas sobre sus espaldas hasta el interior de la casa de cada cliente. Esa era la labor que debía desempeñar Carlos. “Pero llegó un día en que me aburrí de  trabajarle a otros. Por eso monté mi propio negocio hace seis meses”, confiesa.

Los comienzos del negocio
El hombre emprendió esa aventura con una lavadora de segunda que le costó $100 mil. No contaba con el capital suficiente para adquirir una nueva.  “luego -cuenta- compré otra a $150 mil. Y mi hija me colaboró con otras dos también de segunda”. Por su alquiler cobra dependiendo del barrio donde las soliciten: “siempre he trabajado en el Norte. Si piden una lavadora en el barrio Popular, cobro $1000 por hora. Pero si solicitan el servicio en barrios que quedan más lejos como Álamos o Vipasa, pido $1500”, explica.

Hasta ahora afirma que le ha ido bien. Pero admite que “de lunes a viernes el negocio es flojo. Se mueve más los sábados y domingos, sobre todo cuando coinciden con la quincena”. No ha sido fácil para él acostumbrarse a sacrificar sus fines de semana. Con un dejo de tristeza en su voz se queja de que “uno no puede decirle al cliente ‘mañana domingo no trabajo’. Ahí mismo llaman a otro lado, porque en esto hay mucha competencia. Yo llevo tiempo sin poder visitar a mi familia que vive en Yumbo,  porque no me queda tiempo”.

Clientes complicados
A Carlos le gusta trabajar solo. Él mismo se encarga de llevar las lavadoras a los domicilios de sus clientes, en primer lugar porque no gana lo suficiente para contratar a alguien que se encargue de esa tarea y en segundo lugar “porque esos muchachos no tratan bien las máquinas y las terminan dañando. Además en cualquier momento les da por no venir a trabajar un sábado o un domingo, porque el día anterior se fueron de fiesta y amanecieron enguayabados”.

Hay que sumarle a todo ello la existencia de clientes “complicados”. Si el muchacho que transporta la lavadora no es de su simpatía “son capaces de inventar que se robó cualquier cosa de la casa para embalarlo”, narra Carlos. Sin miedo revela que a él, en su anterior trabajo, le llegó a pasar: “Fui a llevarle una lavadora a una muchacha que vivía en Floralia. Me devolví a la empresa y a las dos horas ella llamó diciendo que se le había perdido una cartera.  Me echó la culpa prácticamente. Después se supo que la ladrona era una amiga que vivía con ella”.

Otros usuarios han terminado dañando las herramientas de trabajo de Carlos porque “les echan mucha ropa o porque tienen niños pequeños que oprimen las teclas que no son”. Ante esa situación él no puede hacer mucho: “uno les cambia la lavadora por otra, porque si uno se pone alegar con ellos buscan a otro que les preste el servicio”.

Tampoco faltan los avivatos –fieles exponentes de la malicia indígena colombiana- que se hacen pasar por clientes para robarse los aparatos. Por eso Carlos explica que “uno no puede confiarse. Uno tiene que analizar al cliente. Si yo veo que es sospechoso, que la casa está vacía o el tipo se está como mudando, ahí mismo yo me traigo la lavadora”.

Made in Cali
El mantenimiento de los aparatos también corre por cuenta del diligente señor Valencia. “Yo mismo las reviso, las lavó y las desinfectó”, anota. Cuando un cliente empieza a quejarse diciendo que la lavadora “está molestando”, él mismo Carlos –a quien la experiencia le ha enseñado a entender el funcionamiento de esas máquinas como si él fuera el médico y ellas sus pacientes- se encarga de chequear qué problema tienen. “Si es grave –sentencia- le cambio al cliente la lavadora por otra. Si es algo que pueda solucionar en el apartamento donde esté la lavadora, ahí mismo la cuadro”.

A pesar de los obstáculos el hombre de hablar pausado le seguirá apostando a ese modelo de negocio que, según él,  “nació en Cali” y de aquí se ha expandido a toda Colombia. “Yo he estado en Los Llanos, en el Huila, en Santa Marta y hasta en El Chocó y en todas esas partes ya se ve ese servicio.

Aunque sabe que mantenerse en ese singular oficio no es fácil. “Aquí en Cali hay empresarios que tienen hasta 80 lavadoras. Pero son negocios que así como van llegando,  también se acaban”, afirma el hombre con un tono melancólico.

lunes, 27 de agosto de 2012

CASO TAME: INJUSTICIA MEDIÁTICA

El lunes 27 de agosto el ex subteniente Raúl Muñoz Linarez fue declarado culpable de la violación de Jenny Torres de 14 años en Tame, Arauca, y el posterior asesinato de ella y sus dos hermanitos. "Las pruebas no son muchas, pero son contundentes", declaró la jueza que emitió el fallo condenatorio tras casi dos años de ocurridos los execrables hechos.

Son varias las pruebas recaudadas por las autoridades que incriminaron a Muñoz Linares: el hecho de que se hubiera ausentado de la unidad a la que estaba adscrito durante el mismo lapso de tiempo en que el crimen tuvo lugar; el que durante esa ausencia portara consigo un machete, el mismo tipo de arma con el que fueron ultimados los pequeños; y la coincidencia genética entre las muestras de semen tomadas al militar y  aquellas halladas en los cuerpos de la menor ultrajada.

Hubo muchas trabas en este proceso judicial, entre ellas el constante cambio de abogado defensor del uniformado y el sospechoso asesinato de la jueza que originalmente llevaba el caso en Arauca, atribuido al ELN.  La defensa del militar intentó convencer a la justicia de que la muerte de los tres menores había sido cometida por las FARC, pero los testigos que presentó para probar esa  versión no confirmaron que hubiesen presenciado el acto barbárico y tampoco señalaron con nombre propio qué miembros del grupo guerrillero habrían participado en su comisión.

Al margen de esos hechos, causa curiosidad el tratamiento dado por los medios tanto al crimen de los hermanos torres como al juicio al militar implicado. Ha sido evidente la asimetría entre el cubrimiento mediático a este hecho de sangre y la sobre exposición que ha tenido el llamado caso Colmenares. ¿Por qué el uno merece más atención por parte de la prensa que el otro? ¿Acaso es por qué en el caso Colmenares están involucrados "niños bien" de una prestigiosa universidad privada, unos cocacolos hijos de personajes muy influyentes de nuestro país, mientras que en el caso Tame los protagonistas fueron unos niños pobres que vivían en un apartado rincón de la geografía nacional y cuyos padres son unos humildes jornaleros.

En los últimos meses programas de gran audiencia como Séptimo Día y las Crónicas de Pirry le han dedicado sendos espacios a las extrañas y sospechosas circunstancias en que murió el estudiante de Los Andes. En cambio los vejámenes que sufrieron los hermanos Torres no han merecido ninguna mención por parte del locuaz Pirry y el señor Manuel Tedodoro. ¿Por qué Sin rastro, espacio de Caracol especializado en reconstruir macabros crímenes cometidos contra niños, tampoco ha registrado el triple homicidio y doble acceso carnal violento cometidos por Muñoz Linares según el  fallo que  profirió una juez de la República?

¿Por qué los portales web de los periódicos de circulación nacional cuelgan casi a diario notas sobre la muerte de Colmenares, mientras que al caso  Tame con el pasar de los meses le han concedidos espacios cada vez más marginales? Produce arcadas que El Espectador relegue la noticia del fallo condenatorio contra el militar al espacio más recóndito de su portal web, obligándola a competir espacio y atención con una estúpida, insulsa y anodina nota sobre el sexo oral entre escarabajos.

¿Acaso para los genios de El Espectador están en el mismo nivel las felaciones entre  insectos, que la violación de una niña en manos de un militar? ¿Merece la noticia de la condena de Raúl Muñoz Linares perderse en el mar de informaciones que a diario se producen en este país? ¿O es que acaso por ser el subteniente un ex miembro del impoluto Ejército Nacional, su crimen debe ser minimizado, ignorado, silenciado, para no perjudicar la imagen de tan gloriosa institución?

Esperaré sentado a que el periodista extremo, el mago del periodismo efectista Manuel Teodoro, y la gran prensa colombiana le dediquen al menos unos minutos a uno de los crímenes más ominosos que se han perpetrado en Colombia. Y no se trata de criticar el tratamiento dado al caso Colmenares. Ojalá se esclarezca y si el joven fue asesinado, que sobre sus verdugos caiga todo el peso de la Ley. Pero los medios deberían medir con el mismo rasero todos los hechos de terror que enlutan a Colombia.

martes, 7 de agosto de 2012

4 DE FEBRERO-6 DE MARZO

Corría el 4 de febrero de 2008. Salí muy temprano de mi casa y abordé un bus que me dejara cerca de la Plazoleta de San Francisco en Cali. Al llegar vi que ese espacio estaba a reventar de personas vestidas de blanco. A todos nos había reunido el interés de manifestarnos contra las Farc. Éramos cientos de individuos confundiéndonos en una enorme mancha albina que tras varios minutos avanzó hacia su meta final, la Plazoleta del CAM, devorando en el camino todo lo que se encontrara a su paso. 

No había distinciones. En aquella compacta masa blanca se fundían amas de casa, muchachos, representantes de la Fuerza Pública, universitarios y periodistas. La manifestación aparentemente superaba por mucho las expectativas de sus auspiciadores y su magnitud era ciertamente avasalladora. De repente, ya sobre la Avenida Colombia, observé los cadáveres de los miembros del secretariado de las Farc colgando no recuerdo si de árboles o de los postes de la energía. Habían sido ejecutados y ahora eran expuestos ante la voraz masa blanca para satisfacer su morbo y su afán revanchista. Claro, hay que aclarar que se trataba en realidad de simples muñecos inanimados semejantes a los años viejos que queman en diciembre. De cualquier manera al final me sentí como manipulado; albergué la sensación de que aquella marcha más que reclamar paz, resultó ser en realidad una declaración de odio a las Farc y de apoyo implícito a las políticas del entonces presidente Álvaro Uribe. 

Pero fue un ejercicio de participación ciudadana importante que desnudó el prácticamente nulo apoyo popular con el que cuenta esa guerrilla, apoyo que es requisito fundamental para el éxito de cualquier movimiento insurgente que pretenda llegar al poder. Si el llamado “Ejército del Pueblo” carecía de ese respaldo y a cambio se había granjeado el odio de buena parte de Colombia, era por obra y gracia de sus excesos. 

Un mes después, el 6 de marzo, organizaciones sociales convocaron otra manifestación, esta vez contra los crímenes del paramilitarismo. Decidí participar convencido de la importancia de “llorar por los dos ojos”, como diría tiempo después cierto funcionario público colombiano. Abordé un bus. En su interior una de las pasajeras, afrodescendiente y ya de edad, hablaba sobre esa marcha. “No estoy de acuerdo. Con esa marcha sólo le están dando gusto a las Farc. Eso es lo que ellos quieren”, recuerdo que le oí decir. Me apeé del vehículo y me uní a los manifestantes. Ninguno iba vestido de blanco. De hecho no era exigencia portar prendas de un color determinado. 

Quizás el hecho de todos estuviéramos uniformados con un mismo color en la marcha contra las Farc, creó la ilusión de que ésta era más cohesionada. La del 6 de marzo resultaba ser en cambio más fragmentada y llena de lagunas vacías en medio de grupos de personas que se aglutinaban. Era notoria la presencia de delegados de distintos sindicatos. La llamada sociedad civil también participó, pero saltaba a la vista que su número era muy inferior al registrado en la protesta del 4 de febrero. 

El contraste entre una y otra marcha reflejó la realidad nacional fielmente. Para el colombiano del común el paramilitarsmo no deja de ser un mal menor, un dolor de cabeza necesario y hasta un fenómeno que soterradamente hay que defender, a pesar de todas las atrocidades que se le adjudican -más de 100 mil asesinatos, entre muchas otras. Entre tanto la violencia guerrillera sí despierta el odio más enconado, una rabia que quema las entrañas. Lo natural es que la violencia se condenará con la misma vehemencia, viniese de donde viniese, pero… 

Conforme la marcha continuaba, los contrastes se hacían más latentes. El apoyo popular era escaso. La vida comercial en el centro de Cali continuaba como si nada; en los locales ponían música a niveles que ensordecían a través de potentes bafles. Alguien se me acercó y espetó “Todos los dueños de esos locales son putos paisas”. Los automóviles continuaban su marcha casi pretendiendo embestirnos a quienes protestábamos. El 4 de febrero en cambio las vías lucieron completamente despejadas para que la refulgente masa blanca se moviera a sus anchas. 

Sobre la Calle 13 o Calle 15, ya no recuerdo, oímos unos gritos. “¡Libérenme, estoy secuestrado, libérenme!”, exclamaba un saboteador desde lo alto de un edificio. Algunos sonrieron. Otros de aquellos que nos miraban desde la distancia, nos insultaban. “Váyanse a vivir a Venezuela”, sentenció uno de ellos. 

Cuando la marcha estaba por terminar un individuo intentó pintar un graffiti. La Policía quiso impedírselo, pero muchos de los que estaban a mí alrededor intercedieron en coro por él, exigiéndole a los uniformados que le dejaran plasmar sus consignas en los muros. Me pareció estúpido en su momento que defendieran a capa y espada una simple manifestación de anacrónico vandalismo. 

Al final de ambas marchas me quedó la impresión de vivir en un país de fariseos que le desean la muerte a los guerrilleros que secuestran, siembran minas antipersonales, atacan pueblos con cilindro bomba y trafican con drogas; pero se hacen los de la vista gorda con las masacres, abusos sexuales, actos de sevicia y asesinatos que han cometido los paras. Un país dividido entre una derecha rancia, mayoritaria, hipócrita y una izquierda fragmentada, anquilosada en el tiempo, aferrada a los discursos de siempre. Pero más allá de eso me quedó el consuelo de haber llorado por los dos ojos, así los más reaccionarios miembros de ambos bandos me quisieran linchar porque, a su juicio, le estaba prendiendo una vela a Dios y otra otra al diablo.



viernes, 3 de agosto de 2012

NO VALEN NADA


Domingo 03 de junio. Arribé a las 10:00 am a las Canchas Panamericanas con la intención de participar de un plantón en protesta por la brutal violación y torturas a las que fue sometida Rosa Elvira Cely en Bogotá, vejámenes que finalmente le causaron la muerte. A esa hora debía iniciar el acto, pero tras perderme por un buen tiempo en el mar de fantoches exhibiendo su musculatura que participan en la ciclovía sobre la Novena, no vi rastro de los manifestantes. Sólo hasta las 11 pude avistar a un pequeño grupo de mujeres y hombres con pancartas, camisetas y carteles exigiendo el fin de la violencia hacia el género femenino.

De dicho acto de protesta me enteré a través de facebook. A tempranas horas de ese mismo domingo accedí a la página web de El País y allí no había ninguna mención sobre éste. Quizás –son meras especulaciones- sus organizadoras fallaron al no recurrir a los medios de comunicación para convocar a la ciudadanía. Un boletín enviado a las emisoras, periódicos y noticieros de la ciudad, llamadas a periodistas que cubren temas locales para que ayudaran a invitar a la gente al acto, quizás hubieran marcado la diferencia.

Pero no nos llamemos a engaños. Posiblemente ni la más efectiva labor mediática hubiera logrado vencer la indiferencia de una sociedad con el machismo enraizado hasta sus tuétanos. En Bogotá, por ejemplo, a pesar del apoyo de los medios sólo marcharon 5.000 personas, cifra exigua para una ciudad de ocho millones de habitantes. Y esa realidad refleja cómo en Colombia la mujer no vale nada.

O sí vale, pero sólo por el tamaño de sus culos y tetas. O como un instrumento de satisfacción sexual, sea ésta consentida o no. Caminar sola en una calle a las 10 de la noche es una idiotez que ninguna caleña se puede dar el lujo de cometer, pues los hombres pueden pensar que es un casquivana buscando aventura. ¿Usted estaría tranquilo si su hermana, hija o amiga aborda un taxi a altas horas de la noche o la madrugada? Yo no.

Mas esa no es la única violencia a la que se exponen las mujeres en este país. Los cientos de casos de féminas asesinadas por “motivos pasionales” o cuyos rostros han sido desfigurados con ácido, lo demuestra. Ni de qué decir del hecho de que en Colombia la violencia intrafamiliar sea un delito “querellable”, es decir, que obliga a las mujeres maltratadas a “conciliar” con su compañero agresor.

Noches atrás una terrible pelea en plena madrugada me arrancó de los brazos de morfeo. Un tipo estaba arrastrando de los pelos a su compañera sentimental mientras le propinaba puños en la cara. Ella le rogaba que no le desfigurara el rostro. Yo por cobardía no me atreví a bajar del cuarto piso en el que vivo para tratar de ayudarla. Me limité a llamar a la Policía. Lo triste es que todos siguieron mi ejemplo. Nadie, si siquiera los porteros de las unidades circunvecinas, hizo el mínimo esfuerzo por detener la paliza que sufría la desdichada mujer. Al final las voces del agresor y su pareja dieron pasó a un profundo silencio que fue interrumpido segundo después por la voz de Vicente Fernández entonando “Mujeres Divinas”. De alguna casa vecina habían hecho sonar el tema para ambientar una fiesta. Triste y patética paradoja.

martes, 31 de julio de 2012

NEGOCIO MADE IN CALI


En el país del Sagrado Corazón alquilan piezas, vestidos, armas… y lavadoras. Durante seis años Carlos Valencia trabajó en una empresa dedicada a alquilar esos aparatos que le ahorran a las personas dolores en sus riñones, manos maltratadas y horas enteras frente a un lavadero.  “Pero llegó un día en que me aburrí de  trabajarle a otros. Por eso monté mi propio negocio hace seis meses”, confiesa.

Emprendió esa aventura con una lavadora de segunda que le costó $100 mil.  “luego - cuenta- compré otra a $150 mil. Y mi hija me colaboró con otras dos también de segunda”. Por su alquiler cobra dependiendo del barrio donde las soliciten: “siempre he trabajado en el Norte. Si piden una lavadora en el barrio Popular, cobro $1000 por hora. Pero si solicitan el servicio en barrios que quedan más lejos como Álamos o Vipasa, pido $1500”, explica.

Hasta ahora afirma que le ha ido bien. Pero admite que “de lunes a viernes el negocio es flojo. Se mueve más los sábados y domingos, sobre todo cuando coinciden con la quincena”. No ha sido fácil para él acostumbrarse a sacrificar sus fines de semana. Con un dejo de tristeza en su voz se queja de que “uno no puede decirle al cliente ‘mañana domingo no trabajo’. Ahí mismo llaman a otro lado, porque en esto hay mucha competencia. Yo llevo tiempo sin poder visitar a mi familia que vive en Yumbo,  porque no me queda tiempo”.

A Carlos le gusta trabajar solo. Él mismo se encarga de transportar las lavadoras a los domicilios de sus clientes, en primer lugar porque no gana lo suficiente para contratar a alguien que se encargue de esa tarea y en segundo lugar “porque esos muchachos no tratan bien las máquinas y las terminan dañando. Además no vienen a trabajar un sábado o un domingo porque el día anterior se fueron de fiesta y amanecieron enguayabados”.

A eso se suma que hay clientes “complicados”. Si el muchacho que transporta la lavadora no es de su simpatía “son capaces de inventar que se robó cualquier cosa de la casa para embalarlo”, narra. Sin miedo revela que a él, en su anterior trabajo, le llegó a pasar: “Fui a llevar una lavadora a una muchacha que vivía en Floralia. Me devolví a la empresa y a las dos horas ella llamó diciendo que se le había perdido una cartera.  Me echó la culpa prácticamente. Después se supo que la ladrona era una amiga que vivía con ella”.

En otras ocasiones esos usuarios han dañado sus máquinas porque “les echan mucha ropa o porque tienen niños pequeños que oprimen las teclas que no son”. Ante esa situación Carlos no puede hacer mucho: “Uno les cambia la lavadora por otra, porque si uno se pone alegar con ellos buscan a otro que les preste el servicio”. Tampoco faltan los clientes “vivos” que se roban las lavadoras.

A pesar de los obstáculos Carlos le seguirá apostando a ese modelo de negocio que, según él,  “nació en Cali” y de aquí se ha expandido a toda Colombia. Aunque sabe que mantenerse es difícil porque  “son negocios que así como van llegando,  también se acaban”.